Descripción:
Criar con conciencia es formar hijos emocionalmente fuertes a través de hábitos diarios basados en conexión, presencia y regulación emocional. Descubre cómo aplicarlo en tu casa.
La maternidad que me transformó
Ser mamá de tres hijos ha sido mi mayor escuela de crecimiento personal.
Como coach nutricional, siempre he hablado de hábitos que construyen salud física; pero la maternidad me enseñó que también existen hábitos emocionales que construyen salud mental, autoestima y vínculos seguros.
Criar con conciencia no significa hacerlo perfecto. Significa hacerlo presente. Significa preguntarme: ¿Estoy reaccionando o estoy respondiendo?
La crianza consciente es un enfoque que integra neurociencia, regulación emocional y conexión profunda (Siegel & Bryson, 2011). Y cuando se convierte en práctica diaria, deja huella.
¿Qué es la crianza consciente?
La crianza consciente implica educar desde la conexión y no desde la violencia.
Shefali Tsabary (2010) explica que nuestros hijos activan nuestras propias heridas no resueltas, y que cada conflicto es una oportunidad de evolución personal.
Daniel Siegel y Mary Hartzell (2004) añaden que comprender nuestra propia historia de apego nos permite criar con mayor coherencia emocional.
En palabras simples: nuestros hijos no necesitan papás perfectos, necesitan papás que saben regularse y están disponibles.
5 hábitos que dejan huella real en tus hijos
- Presencia emocional diaria
No se trata de cantidad de horas, sino de calidad de atención.
Cuando ponemos atención sin interrupciones, validamos emociones y miramos a los ojos, fortalecemos la seguridad emocional del niño.
La neurociencia demuestra que la conexión repetida fortalece circuitos de autorregulación en el cerebro infantil (Siegel & Bryson, 2011).
Práctica en casa: 10 minutos diarios de “tiempo especial” sin celular, sin correcciones, solo conexión.
- Regularme antes de corregir
Laura Markham (2012) sostiene que la regulación del adulto es la base de la disciplina respetuosa.
No podemos pedir calma si modelamos desborde.
Como mamá de tres, puedo decir que el mayor cambio en mi hogar ocurrió cuando entendí esto: la calma, comienza conmigo.
Práctica en casa: Respira 5 veces antes de responder a una conducta desafiante. Nos ayuda a pensar antes de actuar.
- Disciplina desde la conexión.
Alfie Kohn (2005) cuestiona el uso de premios y castigos como herramientas principales, argumentando que pueden debilitar la motivación interna.
La alternativa es enseñar desde consecuencias lógicas, empatía y reparación.
Respecto a lo anterior, quiero dejarles un Ejemplo práctico: Mi hija de 2 años pinta la pared con un marcador. En vez de quitarle su juguete favorito como castigo, la consecuencia directa sería limpiar la pared, así que le digo “marcador en el papel” y entre las dos, limpiamos lo que hizo.
- Fomentar autonomía saludable
Permitir elecciones apropiadas fortalece autoestima y responsabilidad.
La autonomía guiada enseña a pensar y decidir.
En nutrición lo veo claro:
Cuando involucro a mis hijos en elegir frutas o preparar snacks, comen mejor y desarrollan relación positiva con la comida.
La autonomía crea compromiso.
- Cuidarme para poder cuidar
No existe crianza consciente sin autocuidado.
Tsabary (2010) señala que nuestra conciencia parental depende del nivel de conexión con nosotras mismas.
Como mamá, aprendí que descansar, alimentarme bien y tener espacios propios me ayuda a estar más tranquila.
Hábito mínimo viable:
15 minutos diarios para ti!
Yo acuesto temprano a mis hijos y como con tranquilidad, rezo o escribo para ordenar mis ideas.
Crianza consciente y nutrición emocional
Desde mi mirada como coach nutricional, veo una conexión profunda entre alimentación y regulación emocional.
Un hogar donde se modela equilibrio —emocional y físico— forma niños más seguros.
Los hábitos diarios (rutinas, lenguaje respetuoso, comidas compartidas) crean estructura interna.
Los hijos no aprenden de lo que decimos, aprenden de lo que hacemos.
La huella invisible
Criar con conciencia es un trabajo del día a día, es un proceso que se va fortaleciendo con el tiempo.
Hoy en día existen muchas herramientas (como la anticipación) que nos ayudan a regularnos, a no llegar al límite y explotar.
Es normal que haya días caóticos, errores y cansancio, pero cada vez que elegimos conectar en lugar de reaccionar, sembramos una huella invisible: seguridad, autoestima y amor en nuestros hijos.
Y eso —más que cualquier logro académico o actividad extracurricular— es el verdadero legado.

Escrito por:
Maria Gómez
Coach de Nutrición
Referencias (Formato APA 7ª edición)
Kohn, A. (2005). Unconditional parenting: Moving from rewards and punishments to love and reason. Atria Books.
Markham, L. (2012). Peaceful parent, happy kids: How to stop yelling and start connecting. Perigee Books.
Siegel, D. J., & Bryson, T. P. (2011). The whole-brain child: 12 revolutionary strategies to nurture your child’s developing mind. Delacorte Press.
Siegel, D. J., & Hartzell, M. (2004). Parenting from the inside out: How a deeper self-understanding can help you raise children who thrive. TarcherPerigee.
Tsabary, S. (2010). The conscious parent: Transforming ourselves, empowering our children. Namaste Publishing.



