Una mirada honesta a los cambios emocionales que viven muchas mamás con sus recién nacidos
Los 4 Fantásticos
¿Vieron la última película de Los 4 Fantásticos con Vanessa Kirby? Me identifiqué perfectamente con las emociones que ella vivió durante la película con su hijo. Imagínate la cantidad de emociones en el posparto si me logré identificar con—spoiler alert—una mamá con poderes que pelea contra un hombre de metal para salvar a su bebé.
Debido a las emociones de un embarazo inesperado, rompí fuente a las 35 semanas. Mi hijo estuvo internado durante 9 días, yo acababa de tener una cesárea. Después de eso, empezar a salir con el papá de mi hijo con un cuerpo que no reconocía y lactando cada tres horas… si pensé que tuve emociones en el embarazo, no sabía de lo que hablaba con todas las que se tienen en el posparto emocional.
Al igual que los 4 Fantásticos tienen poderes que transforman completamente su realidad, el posparto emocional te transforma de maneras que nunca imaginaste. Cada “poder” viene con sus desafíos, y entender estas emociones es el primer paso para aprender a manejarlas con paciencia.
Elasticidad: El dolor físico y emocional
El período de recuperación física después del parto es uno de los aspectos del posparto emocional que más impacta tu bienestar mental. Ya sea que hayas tenido un parto natural o una cesárea, tu cuerpo necesita tiempo significativo para sanar. A nivel mundial, las tasas de cesárea varían entre 10% y 50% dependiendo del país (World Health Organization, 2021).
Después de una cesárea, la recuperación puede tomar entre 6 y 8 semanas completas. Durante este tiempo, acciones tan simples como agacharte por un pañal, levantarte de la cama, o incluso reírte pueden causar dolor intenso. La incisión abdominal atraviesa múltiples capas de tejido, y cada movimiento te lo recuerda.
El parto natural también trae sus propios desafíos de recuperación. Muchas mujeres experimentan desgarros perineales, con aproximadamente el 70% de las mamás primerizas sufriendo algún tipo de desgarro (Schrock et al., 2020). Sentarse, ir al baño, caminar, todas estas actividades básicas se convierten en recordatorios dolorosos de lo que tu cuerpo acaba de atravesar.
Piedra: La realidad dura de la depresión posparto
Hablemos de los números que nadie menciona lo suficiente: el 15% de las mujeres experimentan depresión posparto (American Psychiatric Association, 2013). Eso significa que aproximadamente 1 de cada 7 mamás está luchando con algo mucho más profundo que el cansancio normal del posparto emocional. La depresión posparto puede manifestarse en cualquier momento durante el primer año después del parto.
La depresión posparto no es simplemente sentirte triste. Es una condición médica seria con síntomas que incluyen tristeza persistente que no mejora, pérdida completa de interés en actividades, cambios drásticos en el apetito, dificultad extrema para concentrarte, y sentimientos de inutilidad o culpa excesiva. En casos severos, pueden aparecer pensamientos sobre hacerte daño a ti misma o a tu bebé (Beck, 2006).
Lo que hace que la depresión posparto sea particularmente devastadora es que ocurre durante un período donde se espera que estés “feliz”. La sociedad espera que el nacimiento de tu bebé sea el momento más alegre de tu vida, entonces cuando te sientes hundida en oscuridad, la culpa y la vergüenza se añaden al peso que ya cargas. Muchas mamás sufren en silencio, creyendo que algo está fundamentalmente mal con ellas.
La depresión posparto no es tu culpa. Es causada por una combinación compleja de cambios hormonales dramáticos, falta de sueño extrema, y ajustes psicológicos masivos (Schiller et al., 2015). Los niveles de estrógeno y progesterona caen precipitadamente después del parto, lo que puede afectar profundamente tu bienestar mental.
La buena noticia es que la depresión posparto es tratable. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser particularmente efectiva para el bienestar mental, y en algunos casos, la medicación puede ser necesaria y segura incluso durante la lactancia (O’Hara & McCabe, 2013). Si experimentas síntomas que duran más de dos semanas, es fundamental buscar ayuda profesional.
Campos de Fuerza: Protegiendo tu bienestar mental
El mejor consejo que recibí vino de mi hermana, y lo digo con dolor en el corazón porque es algo que muchas mamás experimentan y es una situación difícil: ella sufrió de depresión posparto. Lo que me aconsejó ayudó a que yo no llegara a eso. “Levántate, arréglate y sigue”, me dijo, porque al estar desarreglada y en la cama, eso solo hace que todo aumente.
La ciencia respalda este consejo. La terapia de activación conductual se basa en el principio de que nuestras acciones pueden influir en nuestros estados emocionales (Veale, 2008). Cuando nos movemos, nos arreglamos y nos activamos, enviamos señales a nuestro cerebro de que estamos funcionando, lo que gradualmente puede mejorar nuestro estado de ánimo durante el posparto emocional.
Crear “campos de fuerza” para tu bienestar mental significa enfocarse en actividades que ayudan a mejorar tus emociones. Establece rutinas simples: bañarte cada día, vestirte con ropa que te haga sentir bien, salir a caminar cinco minutos. El ejercicio, incluso en cantidades modestas de 20-30 minutos al día, reduce significativamente los síntomas de ansiedad y depresión en el posparto (Daley et al., 2015).
Conecta con otras mamás que entienden lo que estás viviendo. El aislamiento social es uno de los factores de riesgo más grandes para la depresión posparto. Comparte las emociones difíciles con tu esposo, tu frustración, se honesta con lo que estas sintiendo, no te lo guardes (Dennis, 2010).
Pide ayuda sin culpa. La maternidad real no significa hacerlo todo sola. Acepta ayuda cuando te la ofrezcan, comparte responsabilidades, no hay medalla de honor por agotarse hasta un colapso emocional.
Fuego: Las emociones en la lactancia
La lactancia es uno de los aspectos del posparto emocional que genera las emociones más intensas y contradictorias. Aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses, solo alrededor del 25% de las mamás logran mantenerla durante ese tiempo (Centers for Disease Control and Prevention, 2022). Esto no es un fracaso, es una realidad que refleja lo complejo que es el proceso.
Para las que logran lactar, la experiencia puede ser profundamente conectiva y también físicamente agotadora. La lactancia quema aproximadamente 500 calorías adicionales por día, lo que equivale a una hora de ejercicio intenso (Stuebe & Rich-Edwards, 2009). Tu cuerpo está literalmente alimentando a otro ser humano con tu propia energía, lo que explica el cansancio extremo que muchas mamás sienten.
Las emociones asociadas con la lactancia son complejas. Puede haber momentos de conexión profunda cuando tu bebé se prende y el mundo se detiene. La liberación de oxitocina durante la lactancia crea sentimientos de amor y vinculación intensos. Pero también puede haber dolor, frustración, mastitis, grietas, y la presión constante de ser la única fuente de alimento para tu bebé.
Para las mamás que no pueden o eligen no lactar, las emociones pueden ser igual de intensas en el posparto emocional. La culpa, la sensación de fracaso, la presión social, todas estas emociones impactan tu bienestar mental. Es fundamental entender esto: tu valor como mamá no se mide por cómo alimentas a tu bebé.
La investigación muestra que la salud mental materna es crucial para el desarrollo del bebé. Un estudio encontró que el bienestar mental de la mamá tiene un impacto más significativo en el desarrollo emocional del bebé que el método de alimentación (Westrupp et al., 2015). Controla el “fuego” de estas emociones priorizando tu bienestar mental y tomando decisiones que funcionen para ti y tu bebe.
Salvando al mundo: El amor que vale la pena
Estás pasando por un mundo de sentimientos en el posparto emocional, las mejores y las más agotantes que se han podido tener. El dolor físico de la recuperación, la posibilidad de la depresión posparto, las decisiones complejas sobre la lactancia, y la transformación completa de tu identidad. Todo esto es parte de la maternidad real.
Pero aquí está la verdad que atraviesa todo: por fin encontré lo que tanto había buscado, un amor tan grande que duele. Como la Madre Teresa de Calcuta dice: “Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal”. Porque no hay amor más grande que el de una mamá a su hijo, y por ese amor vale la pena vivir.
El posparto emocional te rompe y te reconstruye. Te muestra tus vulnerabilidades más profundas y también tu fuerza más grande. Como los 4 Fantásticos aprendieron a usar sus poderes, tú también aprenderás a navegar estas emociones intensas.
La elasticidad para estirarte entre el dolor y el amor. La fortaleza para enfrentar la depresión posparto si llega. Los campos de fuerza para proteger tu bienestar mental y el fuego de las emociones intensas que eventualmente aprendes a controlar.
No estás salvando el mundo como Vanessa Kirby en la película. Estás haciendo algo más real y más importante: estás salvando tu mundo. Estás criando al amor de tu vida, mientras te reconstruyes a ti misma, y eso, mamá, es tu superpoder.
American College of Obstetricians and Gynecologists. (2021). Postpartum care. Obstetrics & Gynecology, 137(6), e168-e186. https://doi.org/10.1097/AOG.0000000000004398
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596
Beck, C. T. (2006). Postpartum depression: It isn’t just the blues. American Journal of Nursing, 106(5), 40-50. https://doi.org/10.1097/00000446-200605000-00020
Centers for Disease Control and Prevention. (2022). Breastfeeding report card. https://www.cdc.gov/breastfeeding/data/reportcard.htm
Daley, A. J., Foster, L., Long, G., Palmer, C., Robinson, O., Walmsley, H., & Ward, R. (2015). The effectiveness of exercise for the prevention and treatment of antenatal depression: Systematic review with meta-analysis. BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology, 122(1), 57-62. https://doi.org/10.1111/1471-0528.12909
Dennis, C. L. (2010). Postpartum depression peer support: Maternal perceptions from a randomized controlled trial. International Journal of Nursing Studies, 47(5), 560-568. https://doi.org/10.1016/j.ijnurstu.2009.10.015
O’Hara, M. W., & McCabe, J. E. (2013). Postpartum depression: Current status and future directions. Annual Review of Clinical Psychology, 9, 379-407. https://doi.org/10.1146/annurev-clinpsy-050212-185612
Schiller, C. E., Meltzer-Brody, S., & Rubinow, D. R. (2015). The role of reproductive hormones in postpartum depression. CNS Spectrums, 20(1), 48-59. https://doi.org/10.1017/S1092852914000480
Schrock, S. D., Harraway-Smith, C., & Phelps, J. Y. (2020). Obstetric laceration repair. American Family Physician, 102(3), 153-160.
Stuebe, A. M., & Rich-Edwards, J. W. (2009). The reset hypothesis: Lactation and maternal metabolism. American Journal of Perinatology, 26(1), 81-88. https://doi.org/10.1055/s-0028-1103034
Veale, D. (2008). Behavioural activation for depression. Advances in Psychiatric Treatment, 14(1), 29-36. https://doi.org/10.1192/apt.bp.107.004051
Westrupp, E. M., Mensah, F., Giallo, R., Cooklin, A., & Nicholson, J. M. (2015). Mental health in family contexts: An exploration into family structure and mental health problems in children. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 56(10), 1098-1106. https://doi.org/10.1111/jcpp.12430