Herramientas para fortalecer el sistema cognitivo y motriz de nuestros hijos

Soy mamá de tres y como papás, siempre queremos hacer lo mejor por nuestros hijos.

Nos preguntamos si están creciendo bien, si están aprendiendo lo que necesitan, si su cuerpo y su cerebro se están desarrollando como deberían.

Por esta razón, en medio de esas preocupaciones, a veces pasamos por alto algo esencial: el papel tan importante que juega la alimentación temprana en el desarrollo cognitivo y motriz.

Cuando hablamos de alimentación temprana no nos referimos solo a recetas, papillas o loncheras, pues hablamos de un proceso que comienza incluso antes del primer bocado sólido y se extiende durante los primeros años de vida, cuando el cuerpo y el cerebro están se están construyendo.

Este blog es una invitación a entender por qué la comida no es solo comida, cómo influye directamente en el aprendizaje, el movimiento, la atención y la regulación emocional, y qué acciones pequeñas pueden tener un impacto enorme a largo plazo.

1. El cerebro de nuestros hijos

El cerebro infantil se desarrolla a un ritmo acelerado, especialmente en los primeros años de vida.

Investigaciones recientes han mostrado que las intervenciones nutricionales tempranas afectan directamente el rendimiento cognitivo, la memoria y el lenguaje en la primera infancia (Roberts et al., 2022).

Además, un estudio de 2025 confirmó que el estado nutricional entre los 3 y 5 años predice el desempeño cognitivo en pruebas de atención, memoria y resolución de problemas (Sharma et al., 2025).

En otras palabras: el cerebro no solo crece rápido, sino que depende profundamente de la nutrición temprana.

2. La alimentación temprana es también una experiencia emocional y sensorial

Cuando nuestros hijos comen, no solo se están nutriendo. Están tocando, oliendo, explorando texturas, reconociendo sabores, aprendiendo a esperar, a aceptar, a rechazar, a regularse.

Es por eso que la alimentación es también una experiencia neurosensorial y emocional.

Un ambiente tranquilo al comer favorece:

  • Una mejor relación futura con la comida
  • Mayor facilidad a probar nuevos ingredientes
  • Mejor regulación del hambre y la saciedad
  • Más seguridad emocional

Teniendo en cuenta lo anterior, la forma en que se alimentan hoy, influye en la relación futura de nuestros hijos con la comida.

3. Proteínas: los ladrillos del cerebro y del movimiento

Las proteínas son esenciales para la formación de tejidos, pero también para la síntesis de neurotransmisores, enzimas, hormonas y estructuras cerebrales. En otras palabras: son material de construcción del cuerpo y del cerebro.

Estudios recientes indican que un adecuado consumo de proteínas en la primera infancia se relaciona con mejores puntajes en desarrollo psicomotor y cognitivo (International Journal of Medical & Public Health, 2024).

Proteínas como:

  • Huevo
  • Pollo
  • Pescado
  • Carne magra
  • Yogur natural
  • Quesos frescos

Aportan aminoácidos esenciales para la atención, la memoria y la energía estable durante todo el día.

Un niño que recibe proteína suficiente tiene mayor capacidad de sostener la actividad física, el juego prolongado, la exploración y los procesos cognitivos que requieren concentración.

4. Grasas saludables: el combustible principal del cerebro

El cerebro de un niño necesita grasas de alta calidad para desarrollar funciones vitales.

La evidencia moderna destaca que los omega-3 y grasas saludables presentes en pescados, huevos y aceite de oliva están directamente relacionadas con el desarrollo neuronal y el rendimiento cognitivo temprano (Ghazal et al., 2025).

Estas grasas participan en:

  • La formación de membranas neuronales
  • La mielinización
  • La consolidación de conexiones cerebrales

Por eso son esenciales para el aprendizaje, la regulación emocional y el desarrollo motriz.

5. Carbohidratos reales: energía estable para aprender y moverse

No todos los carbohidratos funcionan igual en el cuerpo infantil. Los ultraprocesados pueden generar picos de azúcar seguidos de bajones que afectan:

  • Atención
  • Humor
  • Capacidad de aprendizaje
  • Regulación emocional

En cambio, los carbohidratos reales:

  • Frutas
  • Papas
  • Batata
  • Granos enteros
  • Panes artesanales

proporcionan energía estable, necesaria para el movimiento, el juego y el desarrollo motriz.

6. Micronutrientes

Micronutrientes como el hierro, zinc, colina, vitaminas del grupo B y vitamina D son esenciales para el desarrollo neurológico.

Investigaciones recientes han demostrado que deficiencias tempranas pueden afectar memoria, lenguaje y regulación conductual (Kabero et al., 2024).

El estudio más reciente del Balkan Medical Journal también muestra que la deficiencia de hierro en la infancia afecta la maduración cerebral y el rendimiento cognitivo incluso años después (Balkan Medical Journal, 2025).

7. Alimentación temprana y desarrollo motriz

El desarrollo motriz depende de:

  • La energía estable
  • El sistema nervioso regulado
  • Buena fuerza muscular
  • Micronutrientes adecuados

Un niño con una alimentación real, variada y nutritiva se mueve mejor, se fatiga menos y explora más. Y la exploración motriz es una extensión directa del desarrollo cognitivo.

8. La desnutrición en la infancia

Los estudios más actuales confirman que la desnutrición temprana afecta:

  • Lenguaje
  • Atención
  • Memoria
  • Desarrollo motriz
  • Conducta socioemocional

Una revisión de 2025 evidenció que una alimentación deficiente en los primeros años se asocia con retrasos en el desarrollo cognitivo y mayor riesgo de dificultades escolares (Sharma et al., 2025).

Otro estudio reciente señala que una buena calidad de alimentación complementaria mejora los resultados iniciales de lenguaje y habilidades sociales (Di Prete et al., 2025).

9. La influencia de la alimentación de los primeros años en la vida adulta

Las decisiones alimentarias siguen moldeando el cerebro más allá del primer año. Una revisión sistemática del 2025 muestra que una dieta variada durante la primera infancia mejora el lenguaje, la memoria y la interacción social (Di Prete et al., 2025).

Cada comida cuenta. Cada día cuenta.

10. Qué podemos hacer como papás o cuidadores desde la cocina?

No se trata de restricciones, sino de constancia. Especialmente durante los primeros años.

Acciones clave:

  • Incluir proteína en cada comida
  • Usar grasas saludables todos los días
  • Priorizar frutas, verduras y alimentos frescos
  • Evitar ultraprocesados
  • Mantener rutinas estables
  • Comer sin pantallas
  • Respetar señales de hambre y saciedad

La infancia necesita estructura amorosa y repetición de lo esencial.

Cada comida deja una huella. No siempre inmediata, pero sí acumulativa.

Cuando alimentamos con conciencia, no buscamos niños perfectos, sino niños sostenidos, con una base física, cognitiva y emocional más sólida para enfrentar su crecimiento.

11. Lo que la ciencia moderna confirma

Los estudios más recientes son claros: la alimentación temprana tiene un impacto directo y profundo en el desarrollo infantil.

La evidencia actual muestra que:

  • Intervenciones nutricionales mejoran cognición en los primeros años (Roberts et al., 2022).
  • El estado nutricional predice el rendimiento cognitivo en preescolares (Sharma et al., 2025).
  • Grasas saludables y omega-3 favorecen el desarrollo cerebral (Ghazal et al., 2025).
  • La deficiencia de hierro afecta la maduración neuronal (Balkan Medical Journal, 2025).
  • La calidad de la alimentación complementaria influye en el lenguaje y conducta (Di Prete et al., 2025).

La conclusión es sencilla: alimentar temprano con alimentos reales es invertir en el potencial cognitivo, emocional y motriz de nuestros hijos.

Escrito por:

Maria Gómez

Coach de Nutrición

REFERENCIAS – APA 7ª edición

Balkan Medical Journal. (2025). Neurodevelopmental impairments as long-term effects of early-life iron deficiency.

Di Prete, A., Sapienza, A., et al. (2025). Complementary feeding and child cognitive, language and social outcomes: A systematic review. Current Nutrition Reports.

Ghazal, R. M., et al. (2025). Omega-3 fatty acids and fetal brain development. Exploration of Neurotherapeutics, 5(1), 1–15.

International Journal of Medical & Public Health. (2024). Early childhood nutrition and cognitive outcomes in children aged 3 to 5 years.

Kabero, G., et al. (2024). Early nutrition and cognitive development: A systematic review. Global Pediatric Health, 11, 1–12.

Roberts, M., Tolar-Peterson, T., et al. (2022). The effects of nutritional interventions on cognitive development in preschool-age children: A systematic review. Nutrients, 14(3), 532.

Sharma, P., et al. (2025). Association between nutritional status and cognitive development in preschool children: A cross-sectional study. Journal of Pediatric Nutrition & Development.

What do you think?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

No Comments Yet.