Cómo perder a una mujer en 10 días: Cansada pero agradecida

Cómo perder a una mujer en 10 días: Cansada pero agradecida

Cómo reconocer el cansancio sin culpa y aprender a cuidar de ti mientras cuidas de otros

De los creadores de “Como Perder a un hombre en 10 días by Andie Anderson” llega “Como perder a una mujer en 10 días”.

¿Recuerdas la película “How to Lose a Guy in Ten Days” con Matthew McConaughey y Kate Hudson? 

En la que Andie Anderson (Kate) escribe un artículo inspirado en su mejor amiga, en el que intenta que Benjamin Barry (McConaughey) le termine en 10 días haciendo las siguientes cosas: siendo intensa desde el primer día, poniéndole apodos ridículos, invadiendo su espacio con el “helecho del amor”, redecorando su casa sin permiso, llorando por tonterías, llamándolo sin parar, apareciendo sin avisar, comprándole un perro sin consultarle, prohibiéndole hacer lo que le gusta y actuando posesiva y controladora.

Mientras tanto, a él le prometen un ascenso si logra enamorarla en 10 días, lo que hace que ellos dos estén inevitablemente juntos. 

Pero ahora viene “Como perder a una mujer en 10 días“. Otra comedia romántica, un poco más dramática.

Esta siendo sobre la maternidad real, honesta, sin filtros. Es estar simultáneamente al borde del colapso emocional por el agotamiento materno y profundamente agradecida por cada momento.

Debería dormir entre 7 y 9 horas, pero duermo 5 horas cortadas y con interrupciones constantes. Cuando no duermes bien, te vuelves mucho más sensible emocionalmente.

Por eso lloras por cosas simples, como que se te caiga un vaso de agua. No estás exagerando. Después de semanas así, el agotamiento te destruye por dentro. Las mamás que dormimos tan poco tenemos niveles de estrés altísimos en nuestro cuerpo.

La falta de sueño afecta las sustancias químicas en tu cerebro que te hacen sentir bien. Por eso no es solo cansancio físico, te afecta profundamente en lo emocional. Cuando tu bebé llora, tu cerebro reacciona de inmediato, como si estuvieras sintiendo dolor físico. Durante los picos de crecimiento, ese llanto dura días completos y tu cuerpo se estresa una y otra vez.

Te ves al espejo y no te reconoces.

Esto es una transformación tan grande como la adolescencia. La mayoría de las mamás pasamos por esta pérdida temporal de quiénes éramos antes. El cuidarte a ti misma parece imposible cuando apenas tienes cinco minutos para bañarte.

Pero aquí está la verdad completa: abres los ojos completamente exhausta y ves a tu bebé despertándose. En ese momento, tu cerebro libera químicos que te hacen sentir felicidad y amor. Es estar agotada y agradecida al mismo tiempo.​​​​​​​​​​​​​​​​ Esos simples besos al despertar liberan endorfinas que contrarrestan todo el agotamiento materno acumulado. Cuando abrazas a tu bebe con amor, no solo recuerdas el porqué decidiste ser mamá, sino que la oxitocina calma el estrés instantáneamente. La Dra. Kerstin Uvnäs-Moberg explica que la oxitocina contrarresta directamente el cortisol (Uvnäs-Moberg et al., 2015).

Cosas tan simples como el baile de tu bebe cuando le gusta la comida libera dopamina directo a tu cerebro agotado. De alguna forma química y milagrosa, ese cansancio se transforma en gratitud pura. 

Es como cuando Andie hace parar a Benjamin en pleno juego de basketball para que le compre una Cocacola en el último minuto.

Él está frustrado, exhausto, sus amigos furiosos. Pero ella le da un beso que lo desarma completamente y hace que todo valga la pena y quiera volver a salir con ella. Esos momentos con tu bebé te recuerdan por qué cada noche sin dormir vale la pena.

Nuestro cuerpo pasó por algo muy fuerte físicamente, como el de toda mamá. Muchas mujeres tienen cesáreas, y la recuperación es dura. Hay una desconexión entre lo que tu cuerpo necesita (descanso) y lo que te exigen (cuidar al bebé constantemente).

El esfuerzo físico más la falta de sueño crean un agotamiento profundo en el cuerpo. La espalda duele todo el tiempo. Los brazos te tiemblan de cargar al bebé. Tu cuerpo está en modo estrés incluso cuando intentas descansar.

Esta tensión constante afecta tu salud mental. Ser completamente responsable de alimentar a otra persona consume toda tu energía. Esta carga mental es de las cosas más subestimadas de la maternidad.

No es solo cocinar. Es planear qué hacer de comer, recordar qué le gusta y qué no, tomar miles  decisiones cada día. Preparas comidas elaboradas para ellos mientras tú comes sobras de pie. El agotamiento se instala cuando das y das sin poder recuperarte.

Cada comida que tu hijo rechaza se siente como un rechazo personal. Intentar crear rutinas con niños es una paradoja: ellos están en constante desarrollo. Su cerebro cambia cada día, así que sus necesidades también cambian constantemente.

Esta impredecibilidad es una de las cosas que más estrés causa a las mamás. Estás exhausta, te duele todo, sin control de nada.

Pero entonces esa carita te busca. Ser lo primero que ve al despertar activa algo en tu cerebro que te hace sentir felicidad inmediata. Ese “mamá” te llena de placer. Tu cuerpo libera oxitocina, que funciona como un calmante natural que hasta alivia el dolor físico.​​​​​​​​​​​​​​​​

Ese abrazo inesperado desencadena la calma que necesita tu sistema nervioso. Procesas internamente: “Estoy agotada pero tengo este amor constante que lo supera todo”. Es estar cansada pero agradecida en su forma más pura.

Es como cuando Andie llega sin avisar a la noche de póker de Benjamin. El está mortificado, exhausto, queriendo que termine. Pero luego sus amigos le recuerdan porque tiene que seguir luchando por ella.

Esos simples recuerdos de amor verdadero hacen que todo el caos anterior no importe absolutamente nada. 

Tú vives esos momentos cada día donde el amor borra instantáneamente el agotamiento materno y te llena de gratitud.

La carga mental invisible es lo que más agota. Es estar pensando constantemente en mil cosas que solo tú recuerdas. Este estar pensando en varias cosas a la vez cansa más que el trabajo físico.

Tu cerebro está siempre activo. ¿Cuándo toca la próxima vacuna? ¿Quedan pañales? Esta vigilancia constante consume muchísima energía mental. Lo peor del agotamiento materno es que nadie lo ve.

Para las mamás que estamos en casa, no hay horario de salida. Son turnos de 24 horas sin parar. Tu cerebro nunca descansa. Este nivel de responsabilidad afecta profundamente tu bienestar.

La soledad materna es contradictoria. Estás rodeada de alguien que te necesita todo el tiempo, pero te sientes aislada. Los humanos necesitamos conversaciones adultas de ida y vuelta para estar emocionalmente equilibrados. Cuando pasas todo el día con un bebé, esa reciprocidad desaparece.

Tu esposo tiene interacciones con adultos. Conversaciones sobre proyectos. Puede ir al baño sin audiencia. La mayoría de las parejas experimentan una caída fuerte en su satisfacción de pareja durante los primeros tres años. No porque dejen de amarse, sino porque están navegando un estrés brutal sin saber cómo manejarlo.

Este aislamiento crea un hambre de ser reconocida como adulta. Tu cerebro anhela ser vista como persona completa, no solo como mamá.

Llega otra noche. Otro ciclo de despertares. El agotamiento materno no es temporal, es un estado en el que vives meses, incluso años. Cuando tu esfuerzo extraordinario es tratado como algo normal, te sientes invalidada. Esta invalidación es muy dañina.

Admitir que estás exhausta no te hace débil. Reconocer tu agotamiento es el primer paso para cuidarte de verdad, y también para que tu pareja te apoye. Reconocer con honestidad lo que él también está viviendo en su propio proceso y convertirse en apoyo mutuo es importante. Un lugar de descanso.

Pero aquí está el regalo de la gratitud: esos ojitos te buscan en la oscuridad. El esfuerzo de tu esposo por ayudar con amor genuino te calma. Llega cansado y extiende sus brazos para cargar al bebé.

Te pregunta “¿qué necesitas?” con amor. Ese simple gesto calma instantáneamente tu sistema nervioso. Tu cuerpo libera oxitocina que contrarresta todo el estrés acumulado del día. Piensas: “Estoy exhausta pero no estoy sola. Somos equipo y tengo tanto por qué estar agradecida”.

Encuentras energía que no sabías que tenías. No porque el trabajo sea menos pesado, sino porque el amor compartido es infinitamente más fuerte que el cansancio.

Es exactamente como cuando Andie lleva a Benjamin a terapia de pareja después de solo tres días. Bueno, no exactamente…​​​​​​​​​​​​​​​​

Al final del día más imposible, llega siempre ese momento salvador. Un beso de buena noche donde te sientes completa a pesar del agotamiento. En donde abrazas a tu familia, todos cansados pero juntos.

Sientes profundamente que a pesar del caos total, del agotamiento materno que te consume, tienen esto. Tienen su amor inquebrantable. Estás cansada pero agradecida en simultáneo.

 En “How to Lose a Guy in Ten Days”, la apuesta mantiene a Benjamin y Andie juntos hasta que se enamoran de verdad.

La tensión entre objetivos opuestos crea conexión inesperada que se vuelve genuinamente real. En la maternidad real, esa apuesta invisible que convierte el cansancio en gratitud profunda está en momentos simples pero significativos del día a día.

Los besos espontáneos de tu bebe al despertar. El consuelo de tus brazos. El baile  cuando le gusta lo que cocinaste. El esfuerzo de tu esposo. Y ese beso de buenas noches que borra todo tu cansancio.

Puedes estar completamente cansada y profundamente agradecida al mismo tiempo. Esos sentimientos contradictorios no se cancelan: puedes llorar de cansancio y de amor en el mismo minuto, extrañar tu vida anterior y amar tu vida actual con igual intensidad.

Así como en How to Lose a Guy in Ten Days, donde Andie y Benjamin descubren que, aunque todo empezó forzado, un artículo y una apuesta, el amor que creció en medio del caos era completamente real. La pelea, la separación y ese “I love you” frente a todos muestran que las circunstancias difíciles no invalidan lo que es auténtico.

La maternidad es igual. Hay días donde sientes que las circunstancias te arrastran y el agotamiento te hace cuestionarlo todo, pero basta mirar a tu bebé para reconocer la verdad que no puedes negar.

Y ahí entendemos que, incluso con cansancio y gratitud, sigues sosteniendo un amor de verdad que hace que todo valga la pena.

Escrito por:

Juanita Gomez

Referencias:
Borst, J. P., Taatgen, N. A., & van Rijn, H. (2010). The problem state: A cognitive bottleneck
in multitasking. Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition,
36(2), 363-382.


Brown, B. (2012). Daring greatly: How the courage to be vulnerable transforms the way we
live, love, parent, and lead. Gotham Books.


Cacioppo, J. T., & Patrick, W. (2008). Loneliness: Human nature and the need for social
connection. W. W. Norton & Company.


David, S. (2016). Emotional agility: Get unstuck, embrace change, and thrive in work and
life. Avery.


Dørheim, S. K., Bondevik, G. T., Eberhard-Gran, M., & Bjorvatn, B. (2009). Sleep and
depression in postpartum women: A population-based study. Sleep, 32(7), 847-855.
Gottman, J. M., & Gottman, J. S. (2015). 10 principles for doing effective couples therapy.
W. W. Norton & Company.


Kim, P., Strathearn, L., & Swain, J. E. (2016). The maternal brain and its plasticity in
humans. Hormones and Behavior, 77, 113-123.


Markham, L. (2020). Peaceful parent, happy kids: How to stop yelling and start connecting.
Penguin Random House.


Okun, M. L., Dunkel Schetter, C., & Glynn, L. M. (2011). Poor sleep quality is associated
with preterm birth. Sleep, 34(11), 1493-1498.


Rodsky, E. (2019). Fair play: A game-changing solution for when you have too much to do.
G.P. Putnam’s Sons.


Sacks, A. (2017). What no one tells you about becoming a new mother. TED Talk.

Siegel, D. J., & Hartzell, M. (2014). Parenting from the inside out: How a deeper self-
understanding can help you raise children who thrive. Penguin Random House.
Strathearn, L., Fonagy, P., Amico, J., & Montague, P. R. (2008). Adult attachment predicts
maternal brain and oxytocin response to infant cues. Neuropsychopharmacology, 34(13),
2655-2666.


Swain, J. E., Kim, P., Spicer, J., Ho, S. S., Dayton, C. J., Elmadih, A., & Abel, K. M. (2014).
Approaching the biology of human parental attachment: Brain imaging, oxytocin and
coordinated assessments of mothers and fathers. Brain Research, 1580, 78-101.
Uvnäs-Moberg, K., Handlin, L., & Petersson, M. (2015). Self-soothing behaviors with
particular reference to oxytocin release induced by non-noxious sensory stimulation.
Frontiers in Psychology, 5, 1529.


Walker, M. (2017). Why we sleep: Unlocking the power of sleep and dreams. Scribner.
World Health Organization. (2021). Caesarean section rates continue to rise. WHO Media
Centre.


Ziegler, S. (2018). Mommy burnout: How to reclaim your life and raise healthier children in
the process. Dey Street Books.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *