Durante los primeros años de vida, los niños descubren el mundo con curiosidad, energía y una gran necesidad de hacerlo todo “solos”. Desde vestirse hasta comer, quieren probar, equivocarse y volver a intentar.
En Ser Mamá by Simona, sabemos que para muchas mamás este momento puede ser una mezcla de orgullo, ternura… y nervios. La crianza respetuosa nos enseña que fomentar la autonomía no significa perder el control, sino acompañar con amor, paciencia y límites claros.

La autonomía temprana es la capacidad que desarrolla un niño para tomar pequeñas decisiones y realizar tareas acordes a su edad. Desde la perspectiva de la crianza respetuosa, implica guiar sin imponer, motivar sin presionar y confiar en que, aunque se equivoque, el niño está aprendiendo a conocerse.
No se trata de dejarlo “hacer lo que quiera”, sino de ofrecerle oportunidades seguras para experimentar. Por ejemplo:
- Dejar que elija entre dos opciones de ropa.
- Permitir que intente ponerse los zapatos solo, aunque tarde más.
- Darle una cucharita y permitirle comer sin ayuda, incluso si ensucia el piso.
Estos momentos, aunque pequeños, construyen su autoestima, su confianza y su independencia emocional.


Entre el primer y tercer año, el cerebro del niño está en pleno desarrollo. Su pensamiento es concreto y su necesidad principal es explorar. En esta etapa, la autonomía es esencial para fortalecer tres áreas clave:
- Autoestima: cuando el niño logra algo por sí mismo, se siente capaz y valioso.
- Motricidad: al abotonar una camisa o sostener una cuchara, ejercita la coordinación y la precisión.
- Lenguaje y comunicación: al elegir o expresar lo que quiere, desarrolla habilidades de decisión y diálogo.
Desde la crianza respetuosa, acompañamos esos procesos con calma, evitando frases como:
- “No, tú no puedes”.
- “Yo lo hago más rápido”.
- “Siempre haces un reguero”.
En su lugar, podemos decir:
- “Te ayudo si lo necesitas”.
- “Intentémoslo juntos”.
- “Veo que lo estás haciendo con mucho esfuerzo”.
Estas frases refuerzan la confianza y validan el proceso, no solo el resultado.
¿Cómo poner límites sin frenar su independencia?
Uno de los mayores miedos de los padres es que la crianza respetuosa los lleve a ser demasiado permisivos. Pero poner límites también es una forma de amor.
Los límites claros ayudan al niño a sentirse seguro, porque sabe qué esperar del mundo que lo rodea.
Ejemplo real:
Imagina que tu hijo de dos años quiere servir su propio jugo y derrama parte del vaso.
Una respuesta desde la crianza tradicional podría ser:

Una respuesta desde la crianza respetuosa sería:

El límite (limpiar el jugo) sigue presente, pero se enseña con empatía. El niño aprende sobre consecuencias sin sentir culpa ni vergüenza.
Preguntas frecuentes sobre autonomía y crianza respetuosa
1. ¿Y si no quiere hacerlo solo?
A veces, los niños pasan por etapas en las que prefieren que los ayudes. Es normal. La autonomía no se impone, se acompaña. Ofrécele opciones: “¿Quieres intentarlo tú o lo hacemos juntos?”
2. ¿Hasta qué punto dejarlo experimentar?
La clave está en la seguridad. Puede explorar dentro de límites claros: por ejemplo, comer con las manos, pero sentado a la mesa.
La autonomía no es ausencia de estructura, sino libertad con contención.
3. ¿Qué hago si todo se vuelve una batalla?
En lugar de obligar o ceder, valida su emoción.
Por ejemplo: “Entiendo que estás enojado porque querías hacerlo solo. Podemos intentarlo de nuevo más tarde.”
Esa validación enseña autorregulación emocional, un pilar de la crianza respetuosa.
4. ¿Cómo enseñar a decidir sin que todo sea una lucha de poder?
Usa opciones cerradas: “¿Prefieres la camiseta azul o la amarilla?”
Esto da la sensación de control al niño, pero dentro de límites manejables.
Ejemplos prácticos para cada edad
A los 12-18 meses:
- Permitir que sostenga la cuchara o el biberón.
- Dejar que participe en recoger juguetes.
- Mostrarle cómo lavarse las manos con tu ayuda.
A los 2 años:
- Elegir su ropa entre dos opciones.
- Guardar su ropa sucia en la canasta.
- Tirar la basura al cesto.
A los 3 años:
- Ayudar a poner la mesa.
- Servirse agua en un vaso pequeño.
- Guardar libros o juguetes sin ayuda.
Estos pequeños gestos fortalecen la independencia, pero también la colaboración y el sentido de pertenencia en casa.
Cuando la paciencia se agota: también somos humanos
En Ser Mamá by Simona sabemos que criar con respeto no es fácil todos los días.
Habrá momentos en los que grites, pierdas la calma o te sientas frustrada. No significa que estés fallando, sino que estás aprendiendo junto a tu hijo.
La crianza respetuosa también es respetarte a ti misma: reconocer tus emociones, pedir ayuda, descansar y buscar momentos de autocuidado.
Un adulto tranquilo y regulado puede acompañar mejor a un niño que está aprendiendo a hacerlo.

Fomentar la autonomía desde la crianza respetuosa es un regalo que durará toda la vida.
Cuando dejamos que nuestros hijos hagan por sí mismos, les enseñamos confianza, responsabilidad y amor propio.
Recordemos: nuestro rol no es controlar su camino, sino caminar a su lado mientras lo descubren.
💛 Desde nuestra comunidad te recomendamos:
- Celebrar los logros pequeños: cada intento cuenta.
- Dar opciones seguras en lugar de órdenes.
- Poner límites con calma, sin amenazas.
- Reconocer tus emociones antes de corregir las de tu hijo.
- Confiar: la independencia no se enseña en un día, se construye con amor.
En Ser Mamá by Simona te acompañamos en cada etapa, con consejos reales y herramientas que te ayudan a disfrutar la maternidad desde el respeto y la empatía.
Fuentes consultadas:
- UNICEF – “Crianza positiva: cómo apoyar el desarrollo infantil temprano”
- American Academy of Pediatrics – “Promoting Positive Parenting and Healthy Child Development”
- Ministerio de Salud de Colombia – “Guía para el desarrollo integral en la primera infancia”
- Fundación América por la Infancia – “Crianza respetuosa y vínculos seguros”



