
Cómo la buena comunicación entre pareja fortalece a toda la familia
Mi esposo no fue mi primer novio, ni el segundo. Mis hermanas y mi mejor amiga son testigos de las veces que me rompieron el corazón. Tantas, que llegaron a preguntarse si la soltería no sería una mejor opción que seguir intentándolo.
Lo he vivido con mis propios ojos: la falta de confianza te consume. Te hace imaginar traiciones, sufrir día y noche. Y aquí está lo terrible: aun cuando no te están siendo infiel, los secretos y la falta de honestidad llevan al mismo lugar oscuro. La desconfianza es un monstruo que se alimenta de silencios.
Hoy estoy casada con un buen hombre, honesto, que me trae paz. Tenemos una relación donde la buena comunicación ha sido clave para fortalecernos. Esa honestidad es recíproca: él confía en mí de la misma manera que yo confío en él.
Pero no siempre fue así. Soy una persona que tiende a huir del conflicto, que prefiere quedarse callada antes que enfrentar. Él viene de relaciones donde había un desinterés total en los problemas del otro, donde nadie realmente hablaba. Yo trabajo cada día en decir lo que me callo. Él, en abrir su corazón.
Qué es realmente la honestidad
La honestidad va más allá de no mentir. Es la capacidad de mostrarte tal como eres, con tus miedos, tus dudas, tus contradicciones. Es ser vulnerable sabiendo que del otro lado hay alguien dispuesto a recibirte sin juzgarte.
Esther Perel, una de las terapeutas de parejas más reconocidas del mundo, habla de cómo la verdadera intimidad nace cuando te atreves a ser visto en tu totalidad. Eso necesita riesgo. Necesita confiar en que tu pareja no usará tu vulnerabilidad en tu contra.
Pero más allá del ser honesto, está la forma en que lo dices y la forma en que lo recibes. En la Biblia, Proverbios 18:21 dice que la muerte y la vida están en poder de la lengua. Nuestras palabras pueden restaurar o destruir. Tus palabras pueden herir. Escoge qué sale de tu lengua.
La honestidad sin empatía se convierte en crueldad. No se trata solo de decir la verdad, sino de cómo la entregas y con qué intención. Hay verdades que sanan y verdades que rompen, y la diferencia está en el amor con el que se dicen.
La confianza
La confianza es el aire que una relación necesita para respirar. John Gottman, quien ha estudiado miles de parejas durante décadas dice que la confianza se construye en los simples momentos cotidianos, no en las grandes declaraciones.
Se construye cuando tu pareja cumple lo que promete. Cuando sus acciones coinciden con sus palabras. Cuando puedes predecir que en los momentos difíciles estará ahí, sin necesidad de pedirlo.
A veces la falta de honestidad crea resentimiento. Un secreto que se guarda “para proteger” termina siendo una bomba de tiempo. Porque cuando la verdad sale —y casi siempre sale— la pregunta no es solo qué me guardaste, sino qué más me has estado ocultando. Y ahí se instala la duda.
Cuando el pasado te persigue
Te casas con una persona con papás diferentes a los tuyos, que hasta el momento que te conoció vivió cosas completamente diferentes. Llegas con tus heridas, tus hábitos, tus mecanismos de defensa. Si alguien te dijo mentiras, es probable que interpretes silencios como secretos.
Yo llegué a mi matrimonio con el corazón marcado. Había aprendido a desconfiar, a buscar señales, a anticipar el dolor antes de que llegara. Mi esposo llegó con su propia historia: relaciones donde nadie hablaba realmente, donde los problemas se ignoraban hasta que la convivencia se volvía insoportable.
La psicología del apego nos enseña que las heridas del pasado moldean nuestra forma de relacionarnos en el presente. Pero aquí está la esperanza: también podemos decidir enfrentarlas juntos en lugar de dejar que dicten nuestro futuro.
Por eso es importante la honestidad: para conocerse mejor, para entender el comportamiento del otro, los pensamientos. Para dejar de asumir y empezar a oír de verdad.

El problema de los secretos
Un secreto en una relación es como una grieta en una pared: al principio parece insignificante, pero con el tiempo se expande. La persona que oculta algo vive con la ansiedad de ser descubierta. La que intuye que algo se esconde vive con la angustia de no saber qué.
La honestidad entre parejas es esencial para tener una relación sana. Esto no solo es entre relaciones amorosas: sin confianza, qué tipo de relación puedes tener con tu hijo, tu hermano, tus amigas.
Y aquí viene algo importante: la falta de honestidad entre pareja puede afectar a tus hijos según la psicología emocional. Los niños son sensibles al ambiente emocional en el que crecen. Pueden no entender las palabras, pero perciben la tensión, la desconexión, las discusiones, la falta de amor.
Varios estudios han demostrado que los niños que crecen en ambientes donde prevalece la desconfianza entre sus papás desarrollan patrones de apego inseguro. Aprenden que las relaciones son lugares de incertidumbre, no de seguridad. Aprenden a guardar secretos, a desconfiar, a callar lo que sienten.
Honestidad no es control
No confundas una relación honesta con una relación de control. Conozco personas en las que su pareja les ha insistido en unir cuentas de Instagram, en compartir las contraseñas de todas sus redes, en enviar su ubicación al salir, en dejar de tener amigas o amigos. Eso ya es el otro extremo.
Mi esposo y yo compartimos nuestra ubicación en Find My iPhone, para saber que él llegó bien al trabajo y que nosotros llegamos bien al parque. No lo usamos para stalkear lo que estamos haciendo cuando salimos por separado. Si él me dice que va a ir a comer hamburguesa, no voy a meterme a ver si fue a comer sushi, porque confío en él. Es la intención.
El control extremo no es sano. Revisar seguidores constantemente, estar pendiente del celular a cada momento, exigir explicaciones por cada mensaje. Eso no es amor, es posesión disfrazada de preocupación.
La honestidad sana se elige, no se impone. Tú decides compartir tu vida, tus pensamientos, tus espacios porque confías en la otra persona, no porque te están vigilando. Brené Brown, experta en vulnerabilidad y conexión humana, lo dice: las relaciones más sólidas son esas donde ambas personas se sienten libres de ser ellas mismas.
El control habla de inseguridad, de miedo, de una necesidad de vigilancia que nada tiene que ver con el respeto. En una relación sana, la honestidad fluye naturalmente porque existe la confianza, no porque existe la vigilancia.
Hasta dónde llega la honestidad sana
Pero hasta qué punto tiene que haber honestidad en una relación para que sea sana y hasta qué punto la honestidad se puede convertir en un problema. No toda verdad necesita decirse en todo momento. Hay una diferencia entre honestidad y sinceridad brutal.
La honestidad sana está seguida de respeto, de empatía, de consciencia sobre el impacto de tus palabras. A veces guardar silencio no es mentir, es discernir. Pero callar por miedo, por evitar el conflicto, por manipular la situación, eso sí es falta de confianza.
Yo he tenido que aprender esto a la fuerza. He tenido que aprender que decir lo que siento no es crear conflicto, es construir intimidad. Que mi esposo no puede leer mi mente y que esperar a que lo haga solo genera frustración.
Él ha tenido que aprender que abrir su corazón no es debilidad, es valentía. Que compartir sus preocupaciones no me aleja, me acerca. Que podemos estar en desacuerdo sin dejar de amarnos.

La honestidad como base no negociable
La honestidad es no negociable para una relación estable. No es un lujo, no es algo opcional que se activa cuando conviene. Después de Dios, es el cimiento sobre el que se construye todo lo demás.
Sin honestidad, puedes tener pasión, química, compatibilidad. Pero eventualmente se derrumba. Porque no hay nada más agotador que fingir, que ocultar, que vivir con el miedo constante de que te descubran siendo quien realmente eres.
Gottman encontró en sus investigaciones que las parejas más felices no son las que no tienen conflictos, sino las que los enfrentan con honestidad y respeto. Las que pueden decir “esto me duele” sin miedo a ser ridiculizadas. Las que pueden admitir “me equivoqué” sin sentirse humilladas.
El efecto espejo
Cuando dos personas deciden construir desde la verdad, están creando algo mucho más grande que su propia tranquilidad: están estableciendo el modelo emocional que sus hijos seguirán el resto de sus vidas.
Los niños absorben todo. Aprenden a relacionarse viendo cómo sus papás se relacionan entre sí. Si ven que papá y mamá pueden hablar de lo que les molesta sin gritar, aprenden que el conflicto no es peligroso. Si ven que se piden perdón cuando se equivocan, aprenden humildad. Si ven que la confianza existe sin necesidad de control, aprenden a confiar.
Una familia fortalecida por la honestidad entre papás se convierte en un espacio donde todos pueden respirar. Donde no hay secretos pesados flotando en el aire. Donde los silencios son cómodos, no tensos. Donde cada persona sabe que puede ser quien es sin temer el rechazo.
La honestidad entre pareja crea un efecto espejo. Fortalece la relación de los papás, lo cual crea estabilidad emocional para los hijos, lo cual les permite desarrollar relaciones sanas en el futuro. Es una herencia invisible pero invaluable: la capacidad de amar con verdad, de confiar con libertad, de construir relaciones desde la verdad.
El matrimonio no es la meta final, es el principio. No se trata de relajarse y dejar de esforzarse porque ya me casé. El amor se demuestra cada día, se trabaja cada día, se aprende cada día. La confianza toma tiempo, la honestidad se abre con la honestidad. Pero para esto se necesita tiempo de calidad.
Les recomiendo tener una cita una vez por semana. Sé que es difícil siendo papás, pero en mi próximo blog les dejo ideas para date nights.

Escrito por:
Juanita Gómez
Social Media Manager, Creadora de Contenido y Asistente de Productores en Hollywood
Referencias
Perel, E. (2006). Mating in Captivity: Unlocking Erotic Intelligence. Harper Collins.
Gottman, J. M., & Silver, N. (1999). The Seven Principles for Making Marriage Work. Crown Publishers.
Brown, B. (2012). Daring Greatly: How the Courage to Be Vulnerable Transforms the Way We Live, Love, Parent, and Lead. Gotham Books.
La Biblia. Proverbios 18:21.



