Mamá soltera en Colombia: cómo convertir retos en fortalezas

Mamá soltera en Colombia: cómo convertir retos en fortalezas

Para concebir un hijo se necesitan dos seres: un hombre y una mujer. Pero para traerlos a este mundo, criarlos, sostenerlos, mantenerlos y asumir toda la responsabilidad de educarlos y formarlos cuando solo hay una persona que hace las veces de papá y mamá, tiene que existir una mujer de gran sensibilidad, temple y corazón valiente: la mamá soltera.

Ser madre soltera en Colombia se ha convertido en un fenómeno creciente: un 80 por ciento de los niños nacidos en el país son criados exclusivamente por sus madres, según un estudio de la Universidad de la Sabana en 2024. Esta cifra ¡convierte a Colombia en el país con el mayor número de madres solteras de todo el mundo!

Y entonces, ¿dónde están los papás?  

¿Por qué tantos hombres no asumen su paternidad responsable?

Del novio que salió corriendo apenas se enteró de que iba a ser papá, al compañero que prometió y finalmente se esfumó sin cumplir con todas las obligaciones legales, emocionales y económicas para la manutención y lo que supone traer un hijo al mundo, hasta uniones que se rompen y terminan dejando a la mujer sola y ostentando el demandante título de ser cabeza de hogar…

Según la revista Semana, “(…) quienes se están quedando solas en el cuidado de los hijos son las madres, muchas de ellas adolescentes (…) Alrededor del 18 por ciento de los bebés que nacen en el país tienen como madre a una mujer entre los 14 y 19 años, como lo indican cifras recogidas por Planned Parenthood Global, una organización que lidera el movimiento Son Niñas, No Madres”.

El abandono de los hombres a sus parejas conlleva así mismo un gran porcentaje de abandono a sus hijos. De ahí el creciente número de demandas por inasistencia alimentaria. Pero lo más preocupante es el abandono emocional, con profundas heridas que quedan marcadas consciente e inconscientemente en el corazón de los hijos.

Las etapas que una mujer en circunstancias similares a las anteriormente descritas puede sortear hasta apropiarse de su rol de mamá soltera son:

  1. Decisión de querer dar a su luz a su hijo, aún sin el respaldo, soporte y apoyo del papá biológico. Es un punto de quiebre para la futura mamá que primero debe comunicar su estado de embarazo a un círculo íntimo y de confianza (por lo general a su propia madre, que adquiere un papel fundamental como abuela) para tener las fuerzas y la convicción de sobrellevar su decisión, y no optar por la vía del aborto inducido y voluntario.
  2. Conformar una red de apoyo con familia y amigos, para recibir el acompañamiento emocional y la ayuda necesaria durante el embarazo, y luego en la difícil tarea de ser mamá desde el nacimiento, la primera infancia, la adolescencia y la juventud, e incluso la edad adulta, pues como decimos, “seré tu mamá hasta el último día de mi vida”.
  3. Buscar asesoría legal y acompañamiento jurídico para lograr -o al menos intentar e insistir- que el progenitor asuma su paternidad responsable, reconozca a su hijo, le dé su apellido y cumpla con la cuota de manutención. Pero si lo que debe ser no se da, la madre soltera tendrá que registrar a su hijo con sus dos apellidos.
  4. Enfrentar el “qué dirán”, en una sociedad que estigmatiza y está marcada por las apariencias, las murmuraciones y el juzgar la vida de los demás. La famosa expresión “se tiró la vida”, puede tener una enorme presión social que no es fácil de sobrellevar para muchas mujeres que en medio de su “situación embarazosa”, se sienten frágiles, inseguras, culpables, avergonzadas, lastimadas, arrepentidas…
  5. Redefinir el proyecto de vida para darle prioridad a su nueva condición de mamá soltera: salirse del colegio o la universidad, empezar a trabajar y tratar de compaginar desde su inexperiencia el estudio con el empleo, las labores domésticas y el cuidado del hijo.

Aunque transitar estas etapas genera dolor, tristeza, frustración, incertidumbre, miedo, rabia y el deseo de que el hombre responda, finalmente llega el momento de aceptar la realidad (caso aparte lo conforman aquellas mujeres que deciden ser mamás solteras como una decisión voluntaria en su proyecto de vida, sin importarles el respaldo y la vida en común con un hombre).

  1. Reto: Defender la vida desde la concepción.

Además de la creencia religiosa que profese la mujer en defensa de la vida humana desde el momento de la fecundación, el hecho de decir sí a ese nuevo ser en su vientre la puede poner en una encrucijada de juicios en su entorno familiar, social y cultural.

Además de la creencia religiosa que profese la mujer en defensa de la vida humana desde el momento de la fecundación, el hecho de decir sí a ese nuevo ser en su vientre la puede poner en una encrucijada de juicios en su entorno familiar, social y cultural.
Fortaleza: Su decisión de continuar con el embarazo y de convertirse en mamá soltera le permitirá tener el privilegio de vivir una de las experiencias más enriquecedoras y profundas de una mujer.
Además, esa decisión tiene una incidencia directa en su salud mental y emocional a corto, mediano y largo plazo, sin secuelas psicológicas que pueden derivar en traumas, trastornos fisiológicos o de comportamiento en el futuro (es común que mujeres que optan por el aborto para interrumpir un embarazo no deseado presenten episodios de tristeza patológica, ansiedad, síntomas de depresión, remordimiento, trastorno de estrés postraumático -TEPT-, irritabilidad, sensación de soledad, etc.).

Fortaleza: Su decisión de continuar con el embarazo y de convertirse en mamá soltera le permitirá tener el privilegio de vivir una de las experiencias más enriquecedoras y profundas de una mujer.

Además,esa decisióntiene una incidencia directa en su salud mental y emocional a corto, mediano y largo plazo, sin secuelas psicológicas que pueden derivar en traumas, trastornos fisiológicos o de comportamiento en el futuro (es común que mujeres que optan por el aborto para interrumpir un embarazo no deseado presenten episodios de tristeza patológica, ansiedad, síntomas de depresión, remordimiento, trastorno de estrés postraumático -TEPT-, irritabilidad, sensación de soledad, etc.).

2. Reto: Asumir el rol de papá y mamá.

     Enfrentar la herida de abandono en un hijo al no tener a su papá, es un proceso complejo y doloroso, pues la figura del padre representa el valor que da alas para la vida y la de la madre, la protección y las raíces. Ambos se complementan y nutren la estabilidad emocional y afectiva del hijo.

    Fortaleza: Ante la ausencia del papá que no quiso asumir su papel, la mamá desarrolla un especial instinto de resiliencia para transmitir al hijo ese “tú puedes”, “cuenta con todo mi apoyo y amor incondicional”, “aquí estoy siempre a tu lado”, “vas a alcanzar tus sueños”, “juntos vamos a lograrlo”. Y ahí se genera un vínculo irrompible de amor mutuo, en el que se reconoce y agradece toda la entrega, “pase lo que pase y cueste lo que cueste”.

    O, de hecho, el niño puede encontrar en su círculo familiar otra figura paterna, como en un abuelo, un tío, un primo. Ese respaldo afectivo genera estabilidad, seguridad y confianza en madre e hijo.

    3. Reto: Sobrellevar sola la carga económica.

      No es solo darle vueltas al presupuesto -con ingresos que por lo general son menores a los gastos para llegar a fin de mes-, una odisea para millones de mamás solteras. Es también ese vacío de sentirse sola llevando toda la responsabilidad, haciendo sacrificios, con necesidades apremiantes y carencias materiales.

      Fortaleza: La mujer activa mecanismos de recursividad y creatividad para solventar y financiar  los gastos y responsabilidades que supone cubrir todas las necesidades básicas de un hijo.

      Muchas madres solteras encuentran, con el poder que supone su amor de mamá, la forma de conseguir ingresos, trabajar con compromiso, honestidad y entrega para cumplir con sus obligaciones con disciplina y dedicación.

      4. Reto: Vivir jornadas extenuantes cada día, entre el trabajo y el hogar.

        El cansancio físico que puede experimentar una madre soltera en su cotidianidad es una condición innegable, dada la serie de labores y tareas domésticas y compromisos laborales que debe cumplir, sabiendo que tiene que sacar adelante sola su hijo.

        Fortaleza: El factor tiempo que una madre soltera aprende a manejar (aún no sé si ¿lo multiplica o lo divide?), la administración de los recursos y el desarrollo de nuevas habilidades y destrezas la convierte en una mujer mucho más productiva y eficiente, desde muy tempranas horas del día hasta irse a dormir tarde en la noche.

        En ese sentido, algunas estrategias prácticas para el día a día de la madre soltera consisten en:

        • Transmitirle al hijo con ejemplo y como un modelo a seguir el valor de afrontar la adversidad con resiliencia, dignidad, integridad, optimismo y confianza en sus capacidades para salir adelante en la vida.
        • Darle competencias para que aprenda autonomía, independencia y resolución de problemas.
        • Tener diálogos reveladores para que el hijo conozca poco a poco y en la medida de su edad, la verdad sobre su origen y lo que esta situación implica. De lo posible se debe buscar un posterior acompañamiento psicológico para tratar su herida de abandono paterno.
        • Delegarle al hijo labores, tareas y funciones en la rutina diaria para entre ambos formar un equipo que valora el aporte y el compromiso que cada uno tiene en esa dupla madre-hijo.
        • Ante la eventualidad de una nueva relación afectiva de la mamá, explicarle con amor y claridad al hijo la posibilidad de tener un compañero o esposo para construir un nuevo proyecto de vida en el que el menor no se verá desplazado.

        En conclusión, la crianza como mamá soltera implica una alta dosis de amor incondicional, valentía, determinación y renuncia a intereses personales para volcar toda la energía, sueños y planes en pro de ese hijo que se trajo al mundo.

        Una postura clara que, así mismo, va a requerir de los hijos una actitud más consciente, responsable, colaborativa y comprometida con todo el esfuerzo que su mamá hace, para comprobar que ¡Madre solo hay una!

        Escrito por:

        Por Adriana Arango M.

        No soy experta, soy mamá y abuela

        Adriana Arango

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