
El método que transformó nuestras noches
Criar a un bebé cuando vives entre países es todo un desafío. Mi esposo es sudafricano y vive en otro país completamente diferente al nuestro. Hemos tenido la bendición de poder viajar constantemente para que funcionen las cosas entre nosotros, pero esto también viene con sus dificultades.
Una de las más grandes: establecer un hábito sin una rutina diaria fija. Cambiar de casa, clima, personas y alimentación cada aproximadamente tres meses es difícil y afecta a toda la familia.
Podemos decir que soy una de las mamás que por etapas tiende a no dormir. Pero el sueño es tan necesario para ti como lo es para tu esposo y, especialmente, para tu hijo. Él necesita dormir para desarrollarse bien física y mentalmente.
Duérmete, Niño
Mi hermana, que tiene tres bebés menores de 3 años, me dio un libro que cambió nuestras noches. El libro es *Duérmete, Niño* del Dr. Eduard Estivill, especialista en medicina del sueño y director de la Clínica del Sueño Estivill en Barcelona.
Este libro transformó completamente el sueño de mi hijo. Lo leí por primera vez cuando Arthur tenía seis meses. Todavía lo leo cuando dañamos la rutina, y eso que ya tiene dos años.
La idea es clara: los niños pueden y deben aprender a dormir solos. No es por ser mala mamá, al contrario. Es una habilidad que le estás enseñando para toda su vida.
¿Qué es el método Estivill?
El método se basa en tres partes fundamentales:
Primero: Rutinas consistentes antes de dormir. Quiere decir hacer las mismas actividades cada noche en el mismo orden exacto. El cerebro de tu hijo aprende que estas actividades quieren decir “es hora de dormir ya”.
Segundo: Ambiente bueno para el sueño. El Dr. Estivill recomienda condiciones ideales, pero esto se puede adaptar a lo que tienes, incluyendo nuevos espacios cuando estás de viaje.
Tercero: Que aprenda a dormir solo.Este es el más importante. Dejas que el niño aprenda a dormirse por sí mismo, sin mecerlo, sin darle leche, sin que tú estés ahí constantemente.
El Dr. Estivill dice: “El sueño es un hábito que se aprende y, como todo hábito, requiere constancia, paciencia y un método adecuado”.
Mi problema: no tenemos un lugar definitivo
Como no podemos darle un mismo espacio definitivo a nuestro hijo, mi primer pensamiento fue: esto no va a funcionar para nosotros. Todo el método parecía depender de “la misma habitación”, “la misma cuna”, “el mismo ambiente”.
Pero después de leer el libro varias veces, entendí algo clave. El Dr. Estivill no habla realmente de los espacios físicos. Habla de las señales que el cerebro de tu bebé aprende a reconocer. Y esas señales sí podían viajar con nosotros.
Los elementos esenciales que nos acompañan
Tres elementos SIEMPRE viajan con nosotros. No importa si vamos una semana, tres meses o un día, estos van en la maleta antes que mi propia ropa.
Primer elemento: Su lamparita de noche
Una lamparita específica que crea su ambiente de sueño sin importar dónde estemos. Tenemos una mini que se prende y apaga al tocarla y da la misma luz cálida en todos lados. Esta lamparita se ha convertido en su señal visual principal de que es momento de dormir.
Segundo elemento: Su peluche antialérgico
Cada noche duerme con el mismo peluche antialérgico. Este peluche ha estado en cada cama, en cada país que hemos visitado. Más allá de consolarlo, reemplaza de cierta forma mi presencia, ya que su peso le da seguridad.
Tercer elemento: Su sleeping bag
Este es probablemente el elemento más importante de todos. Su sleeping bag viaja absolutamente a todos lados con nosotros. No importa si la temperatura es diferente o el tamaño de su cama, él siempre está en su sleeping bag. Es portable, se adapta a cualquier clima y le da esa sensación de estar contenido y seguro que los bebés necesitan.
Nuestra rutina nocturna
Tengo una rutina que sigo exactamente igual todas las noches, sin excepciones:
1. Baño
2. Cuento
3. Oraciones
4. Encender su lamparita
5. Aceite bendito
6. Decirle cuánto lo amamos
7. Poner su sleeping bag
8. Acomodarlo con su peluche
9. A dormir
El Dr. Estivill recomienda que esta rutina dure entre 10 y 15 minutos. Lo más importante es que se repita exactamente igual cada noche. Según su investigación sobre higiene del sueño infantil, lo crucial es la consistencia de las señales, no la consistencia del lugar físico. Esto fue un game changer para mí.

El cambio más importante: mover la fórmula
Cuando más vimos el cambio fue cuando dejamos de darle su fórmula en la cuna y lo hacíamos 30 minutos antes de dormir. Esto fue probablemente el ajuste más difícil, pero también el más efectivo.
Antes, le dábamos la fórmula mientras estaba en la cuna, y él se acostumbró a levantarse constantemente durante la noche esperando su fórmula para volver a dormirse. Era un ciclo vicioso que nos tenía despiertos múltiples veces cada noche.
El Dr. Estivill es muy claro: la comida no debe ser parte del proceso de quedarse dormido. El niño debe aprender a dormirse solo, sin asociar el sueño con comer o con cualquier otra actividad que requiera que tú estés presente.
Este cambio tomó aproximadamente tres noches difíciles donde lloró esperando su fórmula en la cuna. Pero después, algo increíble pasó: empezó a dormir mucho más tiempo sin despertarse. Pasamos de despertarnos 4 o 5 veces por noche a que durmiera 6-7 horas seguidas. Y ahora, seis meses después, cuando logramos nuevamente implementar el método en cada país, duerme 10 horas completamente sin interrupciones.
Tiempo de adaptación
El método Estivill dice que verás resultados en aproximadamente una semana si lo sigues correctamente. Para mí, con el cambio de la fórmula incluido, tomó tres días ver un cambio dramático.
Cinco días de hacer la rutina exactamente igual sin importar qué. Cinco días de no ceder cuando lloraba, que fue lo más difícil que he hecho como mamá. Cinco días de mantener los tiempos que Estivill recomienda para revisar al bebé y de confiar en el proceso.
Pero esos cinco días valieron absolutamente la pena. La transformación fue notable no solo en su sueño nocturno, sino en su comportamiento durante el día. Un bebé que duerme bien es un bebé más feliz, más tranquilo y con mejor capacidad de atención.
Los obstáculos al viajar
El jet lag es brutal.Este es probablemente el obstáculo más grande. Mi estrategia es ajustar gradualmente los horarios dos días antes del viaje cuando es posible. Cuando no puedo preparar con anticipación, mantengo la rutina estricta aunque los horarios estén completamente descompuestos. La consistencia en la secuencia de actividades ayuda a que su cerebro se adapte más rápido, incluso si los horarios son diferentes.
Diferentes tipos de lugares presentan sus propios retos. He usado este método en hoteles ruidosos, Airbnbs sin cortinas blackout, casas de familiares con horarios diferentes. La clave es preparar el espacio de sueño inmediatamente cuando llegas. Saco su lamparita, preparo su sleeping bag, pongo su peluche en la cuna o cama. Esto crea instantáneamente un ambiente familiar para él, sin importar dónde estemos.
La presión social y familiar. He tenido que decir “No, no podemos quedarnos más, es hora de dormir” más veces de las que puedo contar. Al principio me sentía incómoda, casi grosera. Pero aprendí que la comunicación clara y firme es fundamental para el bienestar de tu hijo. La mayoría de las personas entienden cuando explicas que estás siguiendo una rutina de sueño importante para tu bebé.
El impacto en mi matrimonio
El Dr. Estivill menciona que “el insomnio infantil por hábitos incorrectos es uno de los problemas que más afecta a las familias, provocando estrés, ansiedad y conflictos entre los padres”.
Cuando nuestro hijo comenzó a dormir consistentemente, algo cambió completamente en nuestra vida. Recuperamos tiempo de calidad juntos, paciencia mutua y la capacidad de tener conversaciones completas sin quedarnos dormidos.
Tips prácticos para implementar el método viajando
Invierte en elementos portables y duraderos. La lamparita es de 10 cm, se carga con USB y cabe en cualquier maleta. El peluche es lavable y se seca rápido. El sleeping bag funciona en diferentes temperaturas. No escatimes en estos elementos; son tu inversión en años de buen sueño para toda la familia.
Ajusta los tiempos de alimentación antes de viajar. Hice el cambio de la fórmula cuando estábamos establecidos en un solo lugar. Una vez que eso ya estaba funcionando bien, ahí sí empezamos a viajar. No intentes hacer múltiples cambios grandes simultáneamente.
Prioriza la rutina sobre condiciones perfectas. No siempre vas a tener la temperatura ideal o el silencio absoluto. Enfócate en lo que sí puedes controlar: la secuencia de actividades. He hecho la rutina completa en baños de hotel, en salas de familiares y hasta en vestidores de aeropuertos cuando hemos tenido escalas largas.
Prepara su espacio de sueño antes que nada al llegar.Lo primero que hago es establecer el área de sueño de mi hijo. Saco su lamparita, preparo dónde va a ir su cuna, pongo su peluche ahí. Esto lo hago para que de día se acostumbre a su nuevo ambiente sin sentirse inseguro. Cuando llega la noche, ese espacio ya le es familiar.
Comunica tus límites sin sentirte culpable. El sueño de tu hijo es más importante que quedar bien socialmente. Aprende a decir “no” con amabilidad pero con firmeza. Tu familia inmediata y tu bienestar son prioridad.
Mantén flexibilidad mental, no flexibilidad en la rutina. Habrá noches difíciles, especialmente después de viajes largos. No abandones el método en la primera noche complicada. Dale al menos tres días en el nuevo lugar antes de evaluar si algo no está funcionando.

Lo que realmente aprendí
El método Estivill funciona incluso cuando vives entre maletas y aeropuertos. La clave está en entender que las rutinas no necesitan un lugar físico fijo. Necesitan elementos consistentes y disciplina firme.
Como dice el Dr. Estivill: “Enseñar a dormir a un hijo es uno de los regalos más importantes que unos padres pueden hacerle”.
En un momento pensé que nosotros estábamos haciendo sleep training para poder dormir como papás y tener días productivos, en calma.
La diferencia de bebé durante el día que tenemos ahora me hizo entender lo mucho que le estaba afectando a mi hijo tener sueño interrumpido. No es normal que se levante 5 veces por la noche. No es normal que se levante más cansado de cuando se acostó.
Un bebé que duerme bien es un bebé diferente. Arthur ahora tiene más paciencia, mejor humor, más curiosidad para explorar y aprender. Su desarrollo cognitivo mejoró notablemente. Su sistema inmunológico se fortaleció: se enferma menos frecuentemente que antes. Tiene más energía para jugar y relacionarse con otros niños.
Buen Viaje
Implementar el método Estivill mientras viajamos constantemente ha sido uno de los desafíos más grandes y gratificantes de mi maternidad. No fue fácil. Hubo noches de llanto, de dudas, de querer ceder y hacer las cosas “más fáciles” en el momento.
Este método nos dio de vuelta nuestras noches. Nos permitió ser mejores papás durante el día porque estábamos descansados. Nos ayudó a disfrutar de nuestros viajes en lugar de temerlos. Nos dio la estructura que necesitábamos en medio del caos de vivir entre países.
Pero más importante que todo eso: le dio a nuestro hijo el regalo del sueño reparador. Es fundamental entender que cuando un bebé duerme de 10 a 12 horas ininterrumpidas por la noche, no solo descansa su cuerpo.
Durante esas horas críticas de sueño profundo, su cerebro está consolidando todo lo aprendido durante el día, fortaleciendo conexiones neuronales esenciales para su desarrollo cognitivo.
Su cuerpo está liberando la hormona del crecimiento, reparando tejidos y fortaleciendo su sistema inmunológico. Está procesando emociones, regulando su estado de ánimo y preparándose para un nuevo día.
Un bebé que duerme bien no solo está descansando; está creciendo, desarrollándose y construyendo las bases de su salud física y mental para toda la vida. Privar a un bebé de ese sueño continuo y reparador no es solo un inconveniente para los papás es negarle a tu hijo una necesidad biológica fundamental para su desarrollo.
Si estás leyendo esto y te identificas con la sensación de vivir en múltiples lugares sin una rutina fija, quiero que sepas que sí es posible. Incluso si vas a viajar por primera vez o no tan seguido. El sleep training no requiere una casa permanente. Requiere compromiso, consistencia y los elementos correctos que puedan.
Eso es todo lo que necesitas para transformar las noches de tu familia, sin importar en qué parte del mundo te encuentres.

Escrito por:
Juanita Gómez
Social Media Manager, Creadora de Contenido y Asistente de Productores en Hollywood
Referencias:
Estivill, E. (2014). *Duérmete, Niño: El Método Estivill para Enseñar a Dormir a los Niños*. Plaza & Janés Editores.
Estivill, E., & De Béjar, S. (2000). Effectiveness of a treatment program for sleep problems in infants. *Pediatrics*, 106(3), 645-652.
