Nunca es tarde para empezar: pequeños pasos hacia una vida saludable en la maternidad

Nunca es tarde para empezar: pequeños pasos hacia una vida saludable en la maternidad

Como saben algunos, soy mamá de tres hijos pequeños y si algo he aprendido en estos años es que la maternidad no llega con un manual… y mucho menos con tiempo extra.

Entre pañales, tareas, comidas, llantos, risas y noches interrumpidas, hablar de “vida saludable” puede sonar lejano, incluso irreal.

Durante mucho tiempo pensé que para cuidar de mí necesitaba horas libres, rutinas perfectas o una fuerza de voluntad inquebrantable.

Hoy sé que no es así.

Hoy quiero decirte algo importante, de mamá a mamá: nunca es tarde para empezar, y no necesitas hacerlo todo perfecto.

A veces, tomar agua en vez de gaseosa, caminar unas cuadras en lugar de usar el carro o respirar profundo antes de reaccionar puede marcar una diferencia enorme en cómo nos sentimos, en nuestra salud y en la forma en que vivimos la maternidad.

Este artículo nace desde mi experiencia, pero también desde la evidencia: pequeños cambios sostenidos en el tiempo tienen un impacto real y profundo en la salud física y emocional de las madres.

La maternidad cambia todo… y está bien reconocerlo
Nuestro cuerpo cambia. Nuestra mente cambia. Nuestra rutina cambia. Y muchas veces, nuestras prioridades también.

Después de mi tercer embarazo entendí algo que nadie me había explicado con claridad: el cuerpo materno no “vuelve a ser el mismo” rápidamente, y eso no significa que esté fallando.

La ciencia hoy confirma lo que muchas sentimos: los cambios fisiológicos del embarazo y el posparto pueden durar más de un año, y algunos ajustes metabólicos y hormonales permanecen a largo plazo.

Esto significa que el cansancio, la falta de energía o la dificultad para retomar hábitos no son falta de disciplina, sino parte del proceso.

Algo que me ha ayudado mucho es pensar que no quiero volver a ser como antes, sino una mejor versión y esta vez, no solo para mí, sino para mis hijos.

Pequeñas decisiones diarias que hacen grandes cambios
Uno de los mayores errores que cometemos como mamás es pensar que si no podemos hacerlo todo, entonces no vale la pena hacer nada.

Pero la salud no se construye en extremos, sino en decisiones pequeñas y repetidas.

Cambios simples que he aprendido a valorar
• Tomar agua en lugar de gaseosa, aunque sea una vez al día
• Comer una fruta o verdura más a las comidas familiares
• Caminar en vez de ir en carro
• Subir escaleras en vez de usar el ascensor
• Moverme 10 minutos mientras los niños juegan
• Leer un libro en vez de usar el celular
• Dormir cuando puedo, no cuando “todo esté hecho”


Puede parecer poco, pero la evidencia muestra que estos pequeños cambios acumulados reducen el riesgo de enfermedades metabólicas, mejoran el estado de ánimo y aumentan la energía diaria.
No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de hacerlo posible.

Alimentación: nutrirnos sin complicarnos
Durante años pensé que comer saludable era aburrido y algo imposible, siguiendo dietas estrictas.

Hoy sé que una alimentación saludable en maternidad debe ser realista, flexible y sostenible.

Lo que me ha funcionado como mamá
• Evitar comida procesada en mi casa
• Comprar ingredientes frescos
• Hacer “meal-prep”
• Priorizar la proteína de buena calidad
• Porcionar las proteínas
• Tener termos de agua por toda la casa
• Comprar ingredientes en plazas de mercado
• Si voy a restaurantes, escoger platos balanceados y lo menos procesados posibles

La investigación respalda que una alimentación equilibrada —rica en frutas, verduras, proteínas de calidad, grasas saludables y agua— ayuda a mejorar la recuperación posparto, la energía diaria y la salud mental.

A veces, escoger agua en vez de gaseosa ya es un gran paso. Y sí, ese paso cuenta.

Movimiento: cambiar la idea de “hacer ejercicio”
Con tres bebés, ir al gimnasio no siempre es posible.

Durante mucho tiempo pensé que si no entrenaba una hora completa, no valía la pena moverme. Estaba equivocada.

Hoy entiendo que el movimiento cuenta, incluso en dosis pequeñas.


Moverse también es…
• Caminar empujando el coche
• Bailar en la cocina
• Jugar
• Estirarse al despertar
• Hacer sentadillas mientras ordeno juguetes


La evidencia muestra que caminar regularmente, incluso en periodos cortos, mejora la salud cardiovascular, reduce el estrés y disminuye el riesgo de depresión posparto. No se trata de rendimiento, sino de constancia.
Si hoy puedes caminar 5 o 10 minutos, ya estás cuidando tu salud.

Salud mental
Nadie nos prepara emocionalmente para la maternidad. La carga mental, la culpa, el cansancio y las expectativas externas pueden pasar factura.

Durante mucho tiempo pensé que cuidar de mi salud mental era un lujo. Hoy sé que es una necesidad.

La ciencia confirma que la actividad física, una alimentación adecuada y el autocuidado básico están profundamente ligados a la salud emocional de las madres.

Pero también lo está el apoyo.
Hablar, pedir ayuda, decir “no puedo con todo” y bajar el nivel de exigencia no nos hace menos madres. Nos hace más humanas.

El ejemplo silencioso que damos a nuestros hijos
Algo que me motiva profundamente es saber que nuestros hijos aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos.

Cuando nos ven tomar agua, movernos, descansar y cuidarnos, están aprendiendo hábitos para toda la vida.

No necesitamos ser perfectas para enseñarles a vivir mejor. Solo necesitamos ser coherentes y reales.

Nunca es tarde para empezar
Si estás leyendo esto y sientes que llevas tiempo postergándote, quiero que te lleves este mensaje:


💛 No necesitas empezar el lunes.


💛 No necesitas hacerlo todo.


💛 Solo necesitas empezar por algo pequeño.


Hoy puede ser elegir agua. Mañana, caminar una cuadra más. Pasado, dormir un poco antes. Y sin darte cuenta, estarás construyendo una vida más saludable, paso a paso, desde la maternidad real.

Porque sí: nunca es tarde para empezar.
Y a veces, lo más pequeño es lo que más transforma.

Escrito por:

Maria Gómez

Coach de Nutrición

Referencias
• Aktaş, F., & Karaçam, Z. (2017). Physical problems, fatigue, and healthy lifestyle behaviors experienced by women in the first 48 hours postpartum. Nursing and Health Sciences.
• Kazemi, K., Ryhtä, I., Azimi, I., Niela-Vilen, H., Axelin, A., Rahmani, A. M., & Liljeberg, P. (2024). Impact of physical activity on quality of life during pregnancy: A causal ML approach. arXiv.
• Mazariegos, M. (Coord.) (2021). Nutrición antes, durante y después del embarazo: implicaciones en la salud del niño y la mujer con un enfoque de curso de vida. ALAN Revista.
• Vinter, C. A., et al. (2019). Lifestyle interventions to maternal weight loss after birth: a systematic review. Systematic Reviews.
• More than an hour of exercise a week may help with baby blues. (2024, Nov 7). The Guardian.
• Maternal dietary intake and physical activity habits during the postpartum period. (n.d.). PMC.
• From Pregnancy to Breastfeeding: The Role of Maternal Exercise in Preventing Childhood Obesity. (n.d.). PubMed.

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