Cómo busco el amor sin comprometer a mi hijo

Por Juanita
En 1965, The Dating Game se convirtió en el reality show favorito. Una mujer se sentaba frente a una pared que la separaba de tres hombres. No podía verlos, solo oírlos. Basándose en sus respuestas a preguntas claras, escogía con quién salir.
Para las mamás solteras, volver a salir no es un juego. No hay una pared que nos proteja de tomar malas decisiones. No hay productores que se aseguren de que los tres pretendientes sean opciones decentes. Y las apuestas no son solo una cita, es el bienestar de nuestros hijos. Es escoger no solo un hombre para ti, sino potencialmente una figura paterna para tu hijo.
Esto es lo que nadie te dice cuando te conviertes en mamá soltera: que cada decisión que tomes sobre tu vida amorosa afectará directamente la vida de tu hijo. Que ya no puedes darte el lujo de enamorarte del hombre equivocado sólo porque te hace sentir mariposas.
Corazones rotos
Desde el segundo que ves la prueba positiva, tu vida cambia. Ya no eres la misma. Tu vida cobra propósito y, de repente, eres responsable de una nueva vida.
Cuando quedé embarazada de mi novio, ninguno de los dos estábamos preparados para ser papás. Tuvimos una discusión en la que decidimos separarnos. Durante seis meses no nos dijimos ni una sola palabra. En algún momento asumí que iba a ser mamá soltera.
Parte de mí, al volver a estar soltera, buscaba desesperadamente una nueva relación en la que todo volviera a tomar el camino correcto. Casarme. Encontrar un papá para mi bebé. Volver a mi vida antes de conocer al papá de mi hijo. Volver a encontrar al hombre perfecto. Mi problema: estaba completamente enamorada y había creído que él era el hombre de mi vida. Mi corazón lo tenía completamente en la mano y, aun embarazada, tenía pretendientes. Los mismos patrones de antes. Las mismas relaciones tóxicas, listas para prometer lo que fuera, incluso ser papás.
La Dra. Alexandra Solomon, psicóloga clínica de Northwestern University, tiene un término para lo que yo estaba viviendo: “vulnerabilidad de rebote amplificada”. Explica que cuando una mujer atraviesa una ruptura durante el embarazo, el deseo de restaurar estabilidad para su bebé puede nublar por completo su juicio frente a parejas problemáticas.
Yo era el ejemplo perfecto de eso.
El camino que escogí
Todos tenemos la opción de escoger nuestro camino. El que yo escogí es el que recomiendo tomar. Fue el camino que me llevó a salir de nuevo como mamá, a escoger no solo la mejor pareja, sino el mejor papá para mi hijo.
Ese mismo problema de estar enamorada durante el embarazo me llevó a decidir crecer, madurar, luchar por ser una mejor mamá para mi hijo. Decidí que mi hijo naciera sin que yo tuviera rencor, resentimiento, dolor o rabia de su papá. Que ni una mala palabra saliera de mi boca sobre su papá, sin importar si él iba a volver o no.
El Dr. John Gottman, que ha estudiado relaciones por más de cuarenta años, encontró algo que me cambió la perspectiva. Dice que la capacidad de una mamá para sanar su propio dolor emocional es lo que predice si tendrá relaciones saludables en el futuro, tanto ella como sus hijos. No es solo por ti que necesitas sanar, es por ellos también.

Antes de mirar afuera, mira adentro
Si estás leyendo esto y eres mamá soltera por cualquiera que sea la razón, la realidad está: estás herida. Y esas mismas heridas te fortalecen o fortalecerán para convertirte en el tipo de mujer más fuerte que hay. Tus hijos serán tu luz y tu propósito.
Mereces ser amada. Mereces segundas oportunidades. Mereces un buen hombre. Pero antes de mirar hacia fuera, mírate a ti y pregúntate: ¿Estoy lo suficientemente sana para empezar otra relación? ¿Cambié las cosas que necesitaba cambiar para tener una relación estable?
La Dra. Brené Brown, que ha dedicado su vida a estudiar vulnerabilidad y sanación, dice: no puedes dar lo que no tienes. Si no has trabajado en tu propia sanación, vas a buscar en una relación lo que solo puedes encontrar en ti misma. Como mamá soltera, esto no solo te afecta a ti, afecta a tus hijos.
La Dra. Lisa Marie Bobby recomienda algo específico: mínimo seis meses a un año enfocada en ti antes de empezar a salir en serio. Tiempo para procesar lo que pasó, para reconstruir quién eres sin esa persona, para establecer nuevos patrones. No es tiempo perdido, es inversión.
Yo tenía la esperanza de que mi novio volviera. Leí la Biblia, recé, medité en la oración, lloré, perdoné, me fortalecí y sané. A tal punto que cuando mi esposo volvió llorando y preguntando si podría encontrar la forma de perdonarlo, le dije que no había necesidad porque ya lo había perdonado.
El resentimiento hiere más que nada a las personas que lo tienen y el odio consume.
Red flags y green flags
Cuando estés lista para salir, necesitas saber qué buscar. Aquí están las red flags que los expertos dicen que no puedes ignorar:
Quiere conocer a tu hijo demasiado rápido. El Dr. Stan Tatkin, que creó toda una terapia especializada en parejas, dice que un hombre emocionalmente maduro entiende que conocer a tus hijos es un privilegio que se gana con tiempo. Si te presiona para presentarle a tu hijo en las primeras semanas o meses, algo no está bien. Puede ser que no tiene límites saludables o peor, que está tratando de crear dependencia emocional rápido.
Habla mal de su ex o de la mamá de sus hijos. La Dra. Alexandra Solomon lo pone simple: cómo un hombre habla de sus relaciones pasadas te dice exactamente cómo va a hablar de ti cuando las cosas se pongan difíciles. Si siempre es culpa de ella, si la insulta, si la desprecia especialmente frente a sus propios hijos, eventualmente hará lo mismo contigo.
Dice una cosa pero hace otra. El Dr. Amir Levine, que escribió todo un libro sobre estilos de apego, explica que las personas emocionalmente estables son consistentes. Dicen lo que hacen y hacen lo que dicen. Si cancela planes todo el tiempo, si promete llamar y desaparece, si dice que quiere algo serio pero actúa como si solo estuviera disponible cuando le conviene, créele a lo que hace, no a lo que dice.
Se queja de que pasas mucho tiempo con tu hijo. Si un hombre te hace sentir culpable por poner a tu hijo primero, si compite por tu atención con tu hijo, si se molesta porque tu hijo es tu prioridad, sal corriendo. El hombre correcto no solo va a entender que tus hijos vienen primero, lo va a respetar.
No quiere hablar del futuro. La Dra. Esther Perel, que es reconocida mundialmente por su trabajo en relaciones, dice que después de varios meses juntos, si un hombre evita hablar del futuro o se pone defensivo cuando mencionas exclusividad, te está diciendo sin decirte que no te ve a largo plazo. Como mamá soltera no tienes tiempo para relaciones que no van a ningún lado.
Ahora, las señales que sí quieres ver:
Respeta que ser mamá es central en tu vida. No trata de “rescatarte” de la maternidad, te apoya en ella. Hace preguntas sobre tu hijo porque genuinamente le interesa. Entiende cuando tienes que cancelar porque tu hijo está enfermo. No te hace sentir mal por poner a tu hijo primero.
Es emocionalmente estable. La Dra. Sue Johnson, que creó un tipo de terapia enfocada en emociones, dice que esto se ve en cómo maneja el conflicto y el estrés. No explota cuando está frustrado. No desaparece cuando hay problemas. Puede decir “estoy molesto por esto” y tener una conversación real. Puede admitir cuando se equivoca y pedir perdón de verdad.
Tiene paciencia. El Dr. Stan Tatkin dice que las relaciones donde hay hijos toman tiempo en construirse bien. El hombre ideal lo entiende. No apura nada. Está dispuesto a esperar mientras consigues niñera. Entiende que a veces los planes se cancelan. No se frustra porque llevan tres meses y todavía no conoce a tu hijo.
Tiene su vida en orden. La Dra. Alexandra Solomon dice algo que necesitas oír: no puedes construir algo sano con alguien que no tiene su vida resuelta. No necesita ser rico, pero sí responsable financieramente. Tiene amigos, tiene trabajo estable, ha hecho su propio trabajo interno.
Te hace sentir escogida, no una opción. Hace tiempo para ti. Te presenta a sus amigos. Te incluye en su vida. No te esconde. No eres un secreto.

Tu intuición maternal: úsala
Las mamás tenemos un sexto sentido. Confía en él. En mi opinión, es la voz de Dios. No la nubles.
El Dr. Daniel Siegel, un neuropsiquiatra que ha estudiado el cerebro maternal, descubrió algo increíble. La maternidad literalmente reconfigura tu cerebro. Te hace mejor para leer señales sociales, para detectar cuando algo no cuadra en el comportamiento de alguien. Tu intuición maternal no es solo un sentimiento, es ciencia.
Tú sabes cuando alguien no te conviene. Sabes cuando alguien no le conviene a tu hijo. No dejes que la esperanza de encontrar a alguien te nuble eso. Mejor estar sola que mal acompañada.
Cuándo presentarlo a tu hijo
La Dra. Lisa Marie Bobby tiene una guía clara para esto:
Los primeros tres meses, conócelo tú sola. Sin involucrar a tu hijo. Este es tu tiempo para evaluar si vale la pena o no.
Entre el mes cuatro y seis, si la relación va bien, puedes empezar a mencionar casualmente que estás saliendo con alguien. Sin detalles, solo normalizar que mamá tiene vida propia.
Después del mes seis, si la relación es estable, consistente, y ven futuro juntos, puedes considerar una presentación casual. Algo corto, como encontrarse en el parque. No una cena formal en tu casa.
Entre el mes nueve y doce, si todo sigue bien, pueden empezar a hacer actividades juntos de vez en cuando. Pero que te quede claro: el título de “figura paterna” toma años, no meses.
Los expertos están de acuerdo: espera mínimo seis meses antes de hacer presentaciones formales. Dale a la relación tiempo de demostrar que es real.

Preguntas que necesitas hacer
El Dr. Stan Tatkin dice que antes de ponerte seria con alguien, necesitas tener conversaciones directas sobre cosas importantes:
¿Qué piensas sobre disciplina infantil? ¿Cómo es tu relación con tu ex si tienes hijos? ¿Qué rol te ves teniendo con mis hijos eventualmente? ¿Cómo manejas el estrés? ¿Qué aprendiste de tus relaciones pasadas? ¿Qué estás buscando en este momento de tu vida?
No solo importan sus respuestas. Importa cómo responde. ¿Se pone a la defensiva? ¿Evade? ¿Es honesto y vulnerable?
Lo que no puedes negociar
Haz una lista de necesidades fundamentales y otra de preferencias. Las necesidades no se negocian. Las preferencias sí.
Necesidades: respeta a mi hijo, es emocionalmente estable, tiene valores compatibles con los míos, quiere compromiso real, es responsable con su dinero, ha trabajado en sí mismo.
Preferencias: altura, físico, qué tipo de trabajo tiene, hobbies, estilo de vida exacto.
No comprometas tus necesidades por nadie. Las preferencias pueden cambiar, las necesidades no.
Lo que a mí me funcionó
Tomó paciencia, sanación y oración reencontrarme con el hombre de mi vida. A él le tomó tiempo y fortaleza encontrarse a sí mismo en su mejor versión para ser el mejor papá y esposo.
La Dra. Brené Brown dice que la vulnerabilidad es donde nacen las emociones difíciles, pero también es donde nace el amor real. Yo viví eso. Tuve que ser vulnerable conmigo misma, enfrentar mi dolor, sanar mis heridas, para poder escoger desde un lugar de fortaleza y no de necesidad desesperada.
No fue fácil. Hubo días donde la soledad pesaba más que cualquier otra cosa. Días donde veía parejas felices y me preguntaba si alguna vez volvería a tener eso. Días donde mis pretendientes no ideales me parecían mejor opción que estar sola.
Pero escogí el camino difícil. El camino de sanar primero. El camino de no hablar mal del papá de mi hijo sin importar cuánto me doliera. El camino de trabajar en mí antes de buscar a alguien más.
Y ese camino me llevó de regreso al amor de mi vida, pero esta vez los dos éramos personas diferentes. Personas que habían hecho el trabajo. Personas que estaban listas.
Tu propio dating game
A diferencia de ese show de los 60s donde escogían a ciegas detrás de una pared, tú no estás jugando a adivinar. Tienes algo mucho más poderoso: la claridad que viene de haberte reconstruido desde cero.
Dios me bendijo por mi oración y haber escogido el camino de la sanación, restaurando la relación con el papá de mi hijo. Tuvimos que empezar nuevamente de cero, conocernos, volver a salir. Y hoy en día, casados, tenemos una relación de amor madura emocionalmente.
Pero no pasó porque sí. Pasó porque los dos hicimos el trabajo. Los dos sanamos. Los dos nos convertimos en nuestras mejores versiones antes de volver a intentarlo.
Tú te mereces encontrar un hombre que te haga feliz y tú a él, una buena figura paterna para tu hijo. Pero qué tan sana y estable vaya a ser tu relación depende de tu cambio y tu sanación. No esperes recibir la mejor versión de alguien cuando tú no estás preparada a entregar tu mejor versión.
En el dating game original, las concursantes escogían basándose en respuestas ensayadas y actuaciones de tres minutos. Muchas veces la cita real era un desastre porque nadie había mostrado quién era de verdad.
En tu dating game, tú decides las reglas. Y la regla número uno es simple: solo entran quienes realmente merecen estar ahí. La regla número dos: no finjas ser quien no eres.
Porque la honestidad es la base de todo. Y de eso voy a hablar en mi próximo blog: la importancia de la honestidad para una relación estable. Espero que te ayude una vez encuentres al que es.

Escrito por:
Juanita Gómez
Social Media Manager, Creadora de Contenido y Asistente de Productores en Hollywood
Referencias
Brown, B. (2012). Daring Greatly: How the Courage to Be Vulnerable Transforms the Way We Live, Love, Parent, and Lead. Gotham Books.
Gottman, J. M., & Silver, N. (2015). The Seven Principles for Making Marriage Work: A Practical Guide from the Country’s Foremost Relationship Expert. Harmony Books.
Johnson, S. (2008). Hold Me Tight: Seven Conversations for a Lifetime of Love. Little, Brown Spark.
Levine, A., & Heller, R. (2010). Attached: The New Science of Adult Attachment and How It Can Help You Find—and Keep—Love. TarcherPerigee.
Martin, W. (2019). Untrue: Why Nearly Everything We Believe About Women, Lust, and Infidelity Is Wrong and How the New Science Can Set Us Free. Little, Brown Spark.
Perel, E. (2017). The State of Affairs: Rethinking Infidelity. Harper.
Siegel, D. J., & Hartzell, M. (2003). Parenting from the Inside Out: How a Deeper Self-Understanding Can Help You Raise Children Who Thrive. TarcherPerigee.
Solomon, A. (2017). Loving Bravely: Twenty Lessons of Self-Discovery to Help You Get the Love You Want. New Harbinger Publications.
Tatkin, S. (2012). Wired for Love: How Understanding Your Partner’s Brain and Attachment Style Can Help You Defuse Conflict and Build a Secure Relationship. New Harbinger Publications.



