Depende de la forma en la que lo manejes.

Debo confesarles que al principio cometí muchos errores: salidas sin suficiente comida, cambios bruscos de rutina, expectativas poco realistas… y sí, también varios berrinches en aeropuertos y carreteras.

Con el tiempo entendí que el éxito de un viaje familiar no depende del destino, sino de tres factores fundamentales: la alimentación, el sueño y la forma en que gestionamos sus emociones.

En este artículo quiero compartirte no solo consejos prácticos, sino lo que realmente me ha funcionado en la vida real: cómo organizo la alimentación de mis hijos cuando viajamos, las rutinas de sueño y cómo aplico herramientas de crianza positiva para mantener el equilibrio familiar incluso en los momentos más difíciles.

La alimentación: el factor que cambia todo (y que muchos subestiman)
Si hay algo que he aprendido como mamá viajera es esto: el hambre es el detonante número uno de conflictos en los niños.

Antes pensaba que exageraba al empacar snacks de más. Hoy sé que quedarme corta es lo que realmente genera problemas.

Diversos estudios han demostrado que las prácticas de alimentación influyen directamente en el comportamiento y la autorregulación infantil (Nazar et al., 2020).

Y en la práctica, esto es totalmente cierto: un niño con hambre no negocia, no oye y no espera.

Lo que siempre me funciona
Después de varios viajes, este es mi “kit básico”:
• Frutas fáciles (banano, manzana, uvas)
• Snacks naturales
• Galletas integrales
• Frutos secos (para los mayores)
• Botellas de agua siempre llenas
Para mis hijos más pequeños, también llevo:
• Fórmula o leche
• Papillas o sopitas listas
• Compotas
• Teteros con agua
Puede parecer mucho, pero en realidad es lo que me ha permitido evitar el 80% de las crisis.

Rutinas flexibles: no se trata de rigidez, sino de estabilidad
Uno de los mayores retos al viajar es que todo cambia: horarios, espacios, dinámicas. Pero los niños necesitan cierta previsibilidad.

Aquí fue donde más aprendí a equilibrar.

No intento replicar la rutina exacta de nuestra casa, pero sí mantengo ciertos parámetros similares:
• Horarios de comida similares
• Momentos de descanso
• Espacios de pausa

Esto no solo ayuda a los niños, también reduce mi propio estrés. De hecho, se ha encontrado que el estrés parental influye en cómo alimentamos y respondemos a nuestros hijos (García et al., 2021).
Y lo confirmo totalmente: cuando yo estoy desbordada, todo se desordena.

El error del “modo vacaciones”: comida sin límites
Durante nuestros primeros viajes, caímos en algo muy común: el “modo vacaciones total”.
Helados, dulces, comida rápida… todo permitido. ¿El resultado?
Niños más irritables, más cansados y con cambios bruscos de energía.

No se trata de prohibir, pero sí de equilibrar. He aprendido que la alimentación también es parte de la regulación emocional.

Los hábitos alimentarios se construyen desde el entorno y las experiencias asociadas a la comida (Murillo et al., 2015), así que intento que incluso en viaje haya una relación positiva y consciente con lo que comen.

Lo que hago ahora:
• Mantengo una base saludable
• Dejo espacio para gustos (sin excesos)
• Evito el azúcar en momentos críticos (como antes de dormir)

Crianza positiva: herramientas clave
Viajar saca a los niños de su zona de confort. Todo es nuevo, desconocido, a veces abrumador. Y eso se refleja en su comportamiento.

La crianza positiva me cambió la forma de vivir los viajes.

Este enfoque, basado en empatía y respeto, ha demostrado mejorar la gestión emocional en padres y reducir conflictos familiares (Martínez-González et al., 2016). Además, organizaciones como UNICEF (2023) destacan su impacto en el desarrollo integral infantil.

Pero más allá de la teoría, lo que puedo decirte es esto: funciona en la vida real.

Tensiones en los viajes
Sí, pasan. Y sí, seguirán pasando.
He tenido berrinches en aviones, restaurantes, filas interminables… incluso en momentos en los que “todo debería estar bien”.
Lo que cambió no fue que dejaran de ocurrir, sino cómo los manejo.

Lo que hago ahora:

  1. Anticipo necesidades
Comida, descanso, aburrimiento. Muchas crisis son evitables.
  2. Valido emociones
En lugar de “no llores”, digo:
“Entiendo que estás cansado”
  3. Me enfoco en regularme yo
Si yo me altero, todo escala.
  4. Bajo expectativas
No todo tiene que salir perfecto.

🎒 Herramientas reales de crianza positiva en viaje
Después de muchos intentos y errores, estas son mis herramientas clave:
• Paciencia (mucha más de la que creía tener)
• Flexibilidad
• Sentido del humor
• Capacidad de adaptación
También he visto cómo estrategias educativas y entornos adecuados pueden mejorar hábitos en niños (Benítez-Andrades et al., 2024), y eso incluye el ambiente emocional que creamos como padres.

Alimentación + sueño + regulación emocional: la fórmula que me funciona

Muchos momentos difíciles desaparecen cuando:
• Ofreces un snack a tiempo
• Cambias el foco con una actividad
• Creas pausas antes de que el cansancio explote
He llegado a improvisar “picnics” en aeropuertos, parques o incluso en el carro. Y esos momentos terminan siendo de los mejores del viaje.

Involucrar a mis hijos: menos lucha, más cooperación
Con tres hijos, entendí rápido que no podía cargar con todo el control.
Involucrarlos cambió todo.
Lo que hago:
• Ellos escogen algunos snacks
• Participan en decisiones simples (siempre les dos dos opciones dentro del limite)
• Cada uno lleva su pequeña mochila
Esto no solo reduce conflictos, también fortalece su autonomía.

Lo que realmente importa
Antes quería hacer itinerarios perfectos. Hoy mi prioridad es otra: que todos estemos bien.
Viajar con hijos no es ver más lugares, es vivir mejor los momentos.
He aprendido a:
• Ir más despacio
• Cancelar planes sin culpa
• Priorizar el bienestar sobre la productividad
Y eso ha hecho los viajes mucho más disfrutables.

Beneficios de este enfoque
Cuando cuidas la alimentación y el sueño, y aplicas crianza positiva:
• Hay menos tensión
• Los niños están más tranquilos
• Tú disfrutas más
• El ambiente familiar mejora
Pero lo más importante: ayudas a que tus hijos aprendan a tener inteligencia emocional, que se sientan amados y especiales.

Mi checklist real como mamá de tres
Antes de cada viaje reviso:
✔ Snacks saludables suficientes
✔ Agua para todos
✔ Opciones de comida para emergencias
✔ Cambios de ropa accesibles
✔ Estrategias emocionales claras
✔ Expectativas realistas

Lo que pienso…
Viajar con hijos no es fácil, pero sí profundamente valioso.

Después de varios paseos, errores y aprendizajes, puedo decir que lo que realmente marca la diferencia no es cuánto llevas, sino cómo acompañas.

El hambre y el sueño, se pueden solucionar comiendo y durmiendo pero también con crianza positiva, porque te ayuda a manejar situaciones complejas con más paz y herramientas.

Y al final, más allá de los destinos, lo que queda son los recuerdos, las risas, los momentos compartidos… incluso los difíciles.

Porque sí, viajar con tres hijos puede ser caótico.
Pero también puede ser increíble.

Escrito por:

Maria Gómez

Coach de Nutrición

📚 Referencias
Martínez-González, R. A., Rodríguez-Ruiz, B., Álvarez-Blanco, L., & Becedóniz-Vázquez, C. (2016). Evidencias del fomento de la parentalidad positiva mediante el Programa-Guía para el Desarrollo de Competencias Emocionales, Educativas y Parentales. Psychosocial Intervention, 25(2), 111–117. https://doi.org/10.1016/j.psi.2016.04.001
UNICEF. (2023). Crianza positiva: Acompañando el desarrollo integral. https://www.unicef.org
Nazar, G., Petermann-Rocha, F., Martínez-Sanguinetti, M. A., Leiva, A. M., Labraña, A. M., Ramírez-Alarcón, K., et al. (2020). Actitudes y prácticas parentales de alimentación infantil: Una revisión de la literatura. Revista Chilena de Nutrición, 47(4), 669–679. https://doi.org/10.4067/S0717-75182020000400669
García, M., et al. (2021). Sentido de coherencia, estrés de la crianza y prácticas de alimentación infantil: revisión sistemática. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales.
Benítez-Andrades, J. A., Arias, N., García-Ordás, M. T., Martínez-Martínez, M., & García-Rodríguez, I. (2024). Feasibility of social-network-based eHealth intervention on the improvement of healthy habits among children. International Journal of Environmental Research and Public Health.
Murillo, A. L., et al. (2015). Modeling eating behaviors: The role of environment and positive food association learning.

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