10 Actividades Montessori en casa para fomentar la independencia y la creatividad

Les voy a ser honesta: como profesora de preescolar yo hacía mucho uso de las pantallas para enseñarle a los niños canciones, para introducir temas difíciles de explicar o incluso a veces las usaba porque parecía ser lo único que lograba captar la atención de los niños por más de 2 minutos. Después, cuando entré a trabajar como guía montessori, tuve que replantearme este método de enseñanza porque en estos salones ni siquiera había un televisor o ningún tipo de pantalla para los niños.

La verdad, yo no veía esto posible porque venía de un tipo de educación donde las pantallas siempre estuvieron presentes y no me imaginaba cómo podría una profesora tener a 15 niños de 1 año y medio en un salón por dos horas sin usar una pantalla (me parecía no solo poco realista sino también muy desgastante), porque si algo sabemos todas las profesoras y mamás de niños chiquitos es que entretenerlos puede ser bastante complicado y al final del dia quedamos exhaustas.

Cuando entré a trabajar a este colegio montessori entendí por qué se lograba esto… no todos los niños eran “obligados” a hacer la misma actividad (que es lo que pasa aquí en Colombia en los jardines y colegios tradicionales), sino que cada niño está haciendo una actividad distinta y cada uno escoge la que quiere y por cuánto tiempo quiere usarla. Esto me pareció y me sigue pareciendo lo más clave que puede haber… las profesoras no escogen por ellos, ellos mismos son los que se interesan (tienen la motivación) de usar algo y se les da la libertad de explorarlo (con límites claro, para que no se dañen los materiales).

Además, la investigación respalda lo beneficioso que es esto, el juego libre (sin pantallas y sin estructura rígida) es uno de los mejores promotores del desarrollo cognitivo y emocional que existe (Ginsburg, 2007, American Academy of Pediatrics).

Aquí van 10 actividades montessori que puedes hacer hoy mismo, con lo que ya tienes en casa, sin tener que comprar nada nuevo y que no requieren reparaciones elaboradas.

1. Bandeja de sal o harina

Lo que necesitas: una bandeja plana con bordes, sal gruesa o harina.

Hecha sal o harina en una bandeja hasta cubrir el fondo. Eso es todo. Tu hijo puede dibujar con el dedo o con un pincel, hacer líneas, borrar y empezar de nuevo. Esta actividad trabaja el control del movimiento fino y la coordinación ojo-mano de una forma completamente sensorial.

Puedes acompañarla suavemente: “Mira, yo hago una montaña. ¿Tú qué vas a hacer?” Y luego… silencio y presencia. No corrijas. No dirijas. Solo observa.

2. Transferir agua entre 2 recipientes

Lo que necesitas: dos recipientes (jarras, vasos, tazas), agua, un trapito para limpiar derrames.

Transferir (pasar agua de un recipiente a otro) es una de las actividades más poderosas y subestimadas del método Montessori. Cuando un niño pasa agua entre dos recipientes concentrado, está desarrollando precisión, control muscular, tolerancia a la frustración y orgullo propio. Se puede hacer dentro o fuera de la casa. Si se derrama el agua, es parte del proceso: limpiar también es aprender.

Según Maria Montessori en “El niño en familia” (1936), las actividades de la vida práctica son el puente entre el niño y el mundo real. No son juguetes, sino que son trabajo genuino.

3. Caja de objetos misteriosos

Lo que necesitas: una caja, canasta o una bolsa, objetos de la casa (una cuchara, un limón, una pelota, un cepillo, una llave).

Mete 4 o 5 objetos en la caja. El niño mete la mano sin mirar y describe lo que siente: “¿Es suave o duro? ¿Frío o tibio? ¿Liso o rugoso?” Esta actividad estimula el sentido estereognóstico que es la capacidad de reconocer objetos a través del tacto. Esto en Montessori se trabaja explícitamente porque desarrolla la percepción sensorial profunda.

Con niños más chiquitos puedes simplemente dejarlo explorar y nombrar: “Eso es una cuchara. El lenguaje preciso se irá desarrollando poco a poco.

4. Clasificar por colores, formas o tamaños

Lo que necesitas: botones, tapas de botellas, medias, clips (cualquier cosa que tengas en cantidad) Incluso podrían salir al parque y recolectar hojas, palos, o flores.

Clasificar es uno de los primeros ejercicios matemáticos de la mente. Cuando un niño agrupa objetos por características específicas, está construyendo las bases del pensamiento lógico, la categorización y la abstracción, que son procesos que la investigación en neurociencia educativa vincula directamente con el aprendizaje matemático posterior (Dehaene, 2011).

Otro ejemplo: después de cocinar algo juntos dale la bandeja de muffins y dile: “Pon todos los rojos aquí y todos los azules allá.” Después de los 3 años, puede hacerlo solo, y  si lo hace “mal”, no corrijas: su criterio es válido también y con la práctica irá entendiendo y lo lograra hacer cuando esté listo.

5. Amasar

Lo que necesitas: harina, sal, agua y un bowl.

Mezcla 2 tazas de harina, 1 taza de sal y ¾ de taza de agua. Después de hacer esta preparación vas a tener una  masa de sal que no es tóxica, es económica y que puede guardarse en la nevera por semanas. Amasar, presionar, enrollar y dar forma desarrolla la musculatura de las manos que se necesita para escribir después. Este tipo de actividades las usamos frecuentemente en Montessori para preparar a los niños indirectamente para la escritura.

6. Transferir en seco

Lo que necesitas: dos bowls o recipientes, una cuchara pequeña, y algo seco para transferir: arroz, lentejas, avena, sal gruesa o frijoles.

Pon los dos recipientes sobre una bandeja (uno lleno, uno vacío) deja la cuchara al lado y observa. La invitación está hecha. Tu hijo va a entender exactamente qué hacer.

Este es uno de los ejercicios de control de movimiento más completos que existen para los primeros años. Cada cucharada exige coordinación, cálculo visual, paciencia y corrección constante: si carga demasiado, se derrama; si carga muy poco, se demorará más en terminar de pasar de un recipiente a otro todo el contenido. El niño irá corrigiendose solo, una y otra vez, sin que nadie le diga cómo.

Hay algo adicional que me gusta especialmente de esta actividad: el sonido. El arroz cayendo en el bowl tiene algo muy especial que regula y que además le agrega una experiencia sensorial a la actividad.

7. Doblar telas y ropa

Lo que necesitas: trapos de cocina, servilletas de tela, ropa pequeña.

A los niños les encanta hacer cosas reales. Empieza con trapos de cocina (son los más fáciles) por lo que suelen ser cuadrados o rectangulares, muéstrale cómo lo haces una vez (sin hablar, solo mostrando lentamente), y después invítalo a intentarlo solo.

El trabajo de la vida práctica, en Montessori, no es una actividad secundaria: es el núcleo del desarrollo en los primeros años. Cuando un niño dobla, barre, o limpia, no solo desarrolla motricidad fina y gruesa sino que además construye dignidad, competencia y sentido de pertenencia en el hogar. Esto, lo dice también el pediatra T. Berry Brazelton: los niños necesitan sentir que contribuyen (Brazelton & Greenspan, 2000).

8. Música con objetos de la cocina

Lo que necesitas: ollas, tapas, cucharas de madera, frascos con arroz o lentejas.

Dale a tu hijo una olla y una cuchara de madera y ahí ya tienes una batería. Llena frascos de vidrio con arroz, lentejas, o frijoles y cada uno sonará diferente. Pueden explorar el ritmo, el volumen y cantar sus canciones favoritas juntos

Algo que me encanta de este enfoque es que en los salones Montessori la música y el arte son igual de importantes en el día a día a las matemáticas, el lenguaje, la ciencia, etc. Todos los días hay instrumentos para que los niños los exploren de manera independiente y tiempo para cantar con las profesoras.

Adicionalmnte, la investigación de la neurociencia muestra que la exposición temprana a la música refuerza el desarrollo del lenguaje, la memoria y la discriminación auditiva (Kraus & Chandrasekaran, 2010). Hacer música (no solo escucharla) activa múltiples áreas del cerebro de forma simultánea.

9. Ensartar

Lo que necesitas: Lana o un cordón de zapato, cinta de enmascarar, pasta tipo penne o rigatoni y un bowl chiquito.

Pon la pasta en un bowl (unos 6 pedazos son suficientes) y siéntate con tu hijo, muéstrale cómo ensartar un pedazo de pasta (solo una, en silencio y muy despacio) y después de eso invitalo a que el lo haga y retírate.

Ensartar es una de esas actividades que externamente puede llegar a parecer aburrida, pero por dentro es no solo muy útil sino muy entretenida para los niños (al menos a mis estudiantes les encantaba). Cada vez que tu hijo pasa el cordón por el hueco de la pasta, está coordinando sus dos manos al mismo tiempo (a esto se le llama coordinación bimanual) y ayuda a afinar el movimiento de sus dedos con una precisión que el cerebro necesita practicar miles de veces antes de que esos mismos dedos puedan sostener un lápiz.

10. Lavar las hojas de una planta

Lo que necesitas: una planta de hojas grandes, un bowl pequeño con agua, una esponja o trapo suave, y un trapero por si se riega el agua.

Antes de invitar a tu hijo a lavar las hojas, hazlo tú una vez. Despacio, con intención, y en silencio. Moja la esponja, escúrrela con las dos manos, y pasa suavemente por cada hoja (por arriba y por abajo).

En Montessori no explicamos mucho con palabras, sino que intentamos mostrar las actividades con el cuerpo. El niño observa, interioriza, y cuando llega su turno, ya sabe o tiene una idea de cómo se hace.

Con esta actividad tu hijo estará desarrollando  su motricidad fina (ese gesto de escurrir la esponja, de moverse con cuidado para no romper la hoja y de coordinar las dos manos) que es exactamente el tipo de movimiento preciso que el cerebro necesita en estos años. Ahora bien, tu hijo con esta actividad también está aprendiendo a cuidar algo vivo. Está aprendiendo, sin habérselo explicado verbalmente, que sus manos tienen el poder de nutrir o descuidar, y que elegir cuidar se siente bien y es parte de tu casa. En Montessori llamamos a esto cuidado del ambiente, (es la base de cómo un niño empieza a sentirse parte responsable de su hogar).

Nota sobre las edades

Cada niño tiene su propio ritmo, y estas son guías, no reglas. Dicho eso, aquí va una referencia rápida para que puedas elegir la actividad que mejor se ajuste a la edad de tu hijo hoy:

  • Bandeja de sal o harina → Desde los 18 meses. A partir de los 3 años pueden trazar letras o formas.
  • Transferir agua → Desde los 18 meses con recipientes grandes.
  • Canasta de objetos misteriosos → Desde los 6-7 meses (cuando ya se sienta solo).
  • Clasificar → Desde los 18 meses con dos grupos simples.
  • Amasar → Desde los 18 meses.
  • Transferir  en seco → Desde los 18 meses con cuchara grande y frijoles.
  • Doblar telas → Desde los 2,5 años.
  • Música con objetos de cocina → Desde los 10-12 meses.
  • Ensartar → Desde los 2 años con pasta grande y cordón grueso.
  • Lavar las hojas de la planta → Desde los 2 años.

¿Y si inventas tu propia actividad?

Todo lo que te compartí son solo puntos de partida, pero tú conoces a tu hijo mejor que cualquier guía, mejor que cualquier libro, y claramente mejor que yo. Sabes qué texturas le llaman la atención, si prefiere el agua o la tierra, si prefiere la cocina o el arte, etc y eso es información valiosísima que ninguna experta tiene.

Entonces te propongo que te hagas estas dos preguntas: ¿qué le gusta tocar, mover o explorar a mi hijo? ¿Y qué tengo en casa que pueda ofrecerle para hacer justamente eso?

Una actividad Montessori es cualquier actividad que le permita a tu hijo moverse con propósito, usar sus manos, concentrarse a su ritmo y sentir que está haciendo algo real. Además, es una actividad que tenga un inicio, un proceso y un resultado visible y por último, es donde él sea el protagonista y tú la persona que puede permitirse acompañar sin interrupciones.

Con estos ojos, podrás empezar a ver tu cocina, el cajón de las tapas, la canasta de las frutas y la esponja de los platos enoportunidades para hacer actividades increíbles. No necesitas comprar nada sino que lo que realmente necesitas es mirar tu casa con los ojos de tu hijo, y preguntarte: ¿qué puede explorar aquí?

Las mamás que más disfrutan este camino no son las que aplican Montessori perfectamente sino las que aprenden poco a poco a observar a sus hijos, a seguirlos, y a confiar en que ellos siempre les está mostrando exactamente lo que necesitan.

Escrito por:

Carolina Calderón

Psicóloga y Guía Montessori

Referencias

Brazelton, T. B., & Greenspan, S. I. (2000). The irreducible needs of children: What every child must have to grow, learn, and flourish. Perseus Publishing.

Dehaene, S. (2011). The number sense: How the mind creates mathematics. Oxford University Press.

Ginsburg, K. R. (2007). The importance of play in promoting healthy child development and maintaining strong parent-child bonds. Pediatrics, 119(1), 182–191.

Goldschmied, E., & Jackson, S. (2004). People under three: Young children in day care. Routledge.

Kraus, N., & Chandrasekaran, B. (2010). Music training for the development of auditory skills. Nature Reviews Neuroscience, 11(8), 599–605.

Kuo, F. E., & Taylor, A. F. (2004). A potential natural treatment for attention-deficit/hyperactivity disorder: Evidence from a national study. American Journal of Public Health, 94(9), 1580–1586.

Li, Q. (2018). Forest bathing: How trees can help you find health and happiness. Viking.

Montessori, M. (1936). The child in the family. Avon Books.

Piaget, J. (1962). Play, dreams and imitation in childhood. Norton.

Ponti, M., et al. (2019). Screen time and young children: Promoting health and development in a digital world. JAMA Pediatrics, 173(7), 644–651.

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