Cómo implementar límites saludables sin generar conflictos
Todavía me acuerdo de la primera vez que le dije a una mamá de un estudiante que tenía en Toronto: “no se trata de quitarle el iPad a tu hijo, se trata de darle algo mejor a cambio”. Ella me miró con una mezcla de alivio y desconfianza, la misma mirada que veo hoy cuando cargo a mi bebé de seis meses y pienso en los años de pantallas que están por venir. Porque sí, aunque mi bebe todavía no tiene esa “necesidad” o interés de coger un Ipad, ya estoy pensando en el tipo de hogar (y las reglas o límites) que quiero construir para él. Gran parte de este tema lo aprendí trabajando con familias en Colombia y en Canadá y desde mis años de experiencia logré confirmar algo: los límites no son el problema, sino que el problema realmente es cómo los ponemos.
Ahora bien, las vacaciones (esas semanas largas que pueden llegar a ser desgastantes para nosotras) son el momento en el que más se incrementa el uso de pantallas en las casas normalmente. No porque los niños sean “adictos” ni porque los papás sean permisivos, sino porque la falta de estructura se llena con lo más fácil y disponible que haya.
A continuación les comparto una guía pensada desde la mirada Montessori y desde la psicología para darles las herramientas para manejar este tema con mayor claridad.
Cómo poner límites firmes de manera empática
Para hablar de este tema, me encanta seguir lo que la psicóloga clínica Becky Kennedy propone: un límite no es lo que le pedimos al niño que haga, sino que es lo que nosotros, como papás, estamos dispuestos a hacer con nuestro propio cuerpo para que ese límite se cumpla, incluso si nuestro hijo no está de acuerdo.
Esto no significa que los límites nunca puedan cambiar (está bien dejar más tiempo de pantalla un día de viaje y volver a la regla normal al día siguiente). La clave es que ese cambio lo decides tú, no que el límite se mueva porque tu hijo protestó lo suficiente.
A continuación te explico con ejemplos cómo funciona:
Cuando el límite depende de que tu hijo coopere:
Tu le dices “ya se acabó el tiempo de pantallas, apágala” y te quedas esperando a que obedezca. Él llora, insiste, negocia. Tú repites la instrucción, explicas por qué es la hora, de pronto terminas cediendo un poco para que pare de llorar. El límite existió solo en palabras, y como no fue sostenido con una acción, tu hijo aprende algo importante: si protesta lo suficiente, el límite se mueve.
Cuando el límite lo sostienes tú:
Tú dices “ya se acabó el tiempo de pantalla” y te levantas, caminas hacia el dispositivo, lo apagas o lo guardas. Tu hijo llora igual (eso no cambia, somos seres humanos y claro que vamos a sentir rabia si esto pasa), pero tú no te quedas ahí discutiendo si es justo o no, sino que lo acompañas: “sé que te da rabia que se haya acabado el tiempo de ver televisión, puedes estar bravo”. En este escenario el límite no dependió de que él estuviera de acuerdo, sino que dependió de ti.
Ahora bien, hay algo MUY IMPORTANTE que muchos profesionales no mencionan y es que antes de pedirle algo a tu hijo, necesitas asegurarte de que el vínculo entre el y tú esté “en tus manos” en ese momento exacto. En la práctica para lograr esto puedes agacharte a su altura, buscar sus ojos, esperar una sonrisa o un gesto de reconocimiento, algo tan pequeño como que te mire y sientas que “está contigo” antes de decir la frase en la que vas a poner el límite. Si pones el limite sin ese paso previo, la frase llega a un niño que todavía no está “enganchado” contigo, y entonces no la recibe como un límite sostenido con cariño, sino como una orden que viene de la nada.
Cinco pasos prácticos para estas vacaciones
1. Nombrar el límite antes de que empiece el conflicto: Habla con tus hijos en un momento de calma, no en medio de un berrinche. Explícales con anticipación cuándo sí habrá pantallas y cuándo no, y por qué. Los niños (incluso los más chiquitos) toleran mejor un límite que entienden a los que aparecen de sorpresa.
2. Prepara el ambiente antes de quitar el dispositivo: Alista una canasta con actividades de su interés que sabes que le gustan: acuarelas, legos, tijeras seguras, plastilina, un rincón de lectura.
3. Mantén el límite con validación, no con explicación excesiva: Cuando tu hijo proteste, no necesitas convencerlo de que tienes razón. Simplemente puedes decir: “sé que es difícil que se acabe tu tiempo de usar el Ipad, puedes estar bravo… pero igual la pantalla se apaga”.
4. Involucra a los hermanos y primos en el aburrimiento productivo: El aburrimiento no es un enemigo, es el punto de partida de la creatividad. Resiste el impulso de llenar cada minuto libre y deja espacio para que el aburrimiento genere juego espontáneo.
5. Repara cuando falles: Vas a ceder algún día porque necesitas quince minutos de silencio para terminar una llamada y eso no rompe el sistema. Lo que construye confianza no es la perfección, sino la reparación: “ayer te dejé más tiempo del que habíamos hablado, hoy volvemos a nuestro acuerdo”.
Cuando el conflicto ya está presente
Si tu casa ya vive la guerra diaria de las pantallas, no empieces por quitar todo de una. Los cambios abruptos generan más resistencia que los graduales. Por esto, te recomiendo empezar a quitar las pantallas en un solo momento del día (por ejemplo cuando están sentados en la mesa y es la hora de comer) y sostenlo con consistencia durante una semana antes de ampliar el límite.
También vale la pena recordar que el objetivo no es una infancia sin pantallas, sino una infancia donde las pantallas no sean la respuesta automática al aburrimiento, la ansiedad o la desconexión. Por esta razón, también recomiendo mucho buscar con antelación aquellos programas que van a permitir que sus hijos vean: que no sean sobre estimulantes y que ojalá tengan alguna enseñanza de valor.
Aquí te dejo mis recomendaciones de programas por edad:
18-24 meses:
- Kipper the dog
- Little Bear
- Puffin Rock
2-4 años:
- Bluey
- Sarah & Duck
- Daniel Tigers Neighborhood
- Tumble leaf
- Trash truck
4-6 años:
- Mister Rogers’ Neighborhood
- Wild Kratts
- Frog and Toad
- Sesame Street
Una pregunta para hacerte a ti misma antes de empezar
Antes de cerrar, me parece clave también hacernos la pregunta de ¿cómo está mi propia relación con las pantallas en este momento?
Los niños no aprenden a regular el uso de pantallas por lo que les decimos, sino que aprenden por lo que ven. Pueden escuchar de nosotras los mejores discursos sobre juego libre y el aburrimiento productivo, pero si nos ven revisar el celular cada 5 minutos, cuando jugamos con ellos, en cada comida, mientras cocinamos, etc, ese es el modelo que realmente se graba. Con esto no quiero decir que estamos siendo incoherentes al exigirles o cuidar el uso de pantallas para ellos mientras nosotras las usamos todo el día, pero igual si hay que tener claridad de que el cuerpo de un niño aprende por imitación mucho antes de que entienda las palabras.
Por eso, un buen punto de partida para estas vacaciones puede no ser un ritual para tu hijo, sino un experimento honesto contigo misma: elige un solo momento del día (las comidas, por ejemplo) y deja el celular en otro cuarto. Al hacer esto podrás observar, con curiosidad y sin culpa, si algo cambia: en tu atención, en cómo te mira tu hijo, en cómo se siente ese espacio sin la pantalla de por medio.
Al final, el hogar más protector que le podemos dar a nuestros hijos frente a las pantallas no es el que tiene las reglas más estrictas, sino que es el que tiene el ejemplo más real.
Referencias
EthosWood. (s.f.). Guía de juguetes Montessori por edades de 0 a 6 años. Recuperado el 9 de julio de 2026, de https://ethoswood.es/guia-de-juguetes-montessori-por-edades-de-0-a-6-anos/
Fundación Torres y Prada. (s.f.). El método Montessori, una filosofía de educación basada en el respeto. Recuperado el 9 de julio de 2026, de https://fundaciontorresyprada.org/el-metodo-montessori-una-filosofia-de-educacion-basada-en-el-respeto/
Health Insight. (2023, 7 de septiembre). Q&A with Dr. Becky Kennedy, clinical psychologist and founder of Good Inside. https://www.healthinsight.ca/wellness/wellness-archive/qa-with-dr-becky-kennedy-clinical-psychologist-and-founder-of-good-inside/
Kennedy, B. (2022). Good Inside: A guide to becoming the parent you want to be. Harper Wave.
Neufeld, G., & Maté, G. (2005). Hold on to your kids: Why parents need to matter more than peers. Ballantine Books.
Shortform. (s.f.). Good Inside summary [Resumen en PDF]. Recuperado el 9 de julio de 2026, de https://www.shortform.com/pdf/good-inside-pdf-becky-kennedy
The Georgia Straight. (2015, 11 de febrero). Experts warn screens affect children’s development. https://www.straight.com/life/749411/experts-warn-screens-affect-childrens-development






