Herramientas para que el proceso sea tranquilo y fortalezca la conexión entre la mamá y el bebé

Por María Gómez Araujo, coach de nutrición y mamá de 3 

Si hay algo que he aprendido siendo mamá de Agustín (4 años), Alicia (2 años) y Gregorio (1 año), es que la maternidad está llena de transiciones. Algunas llegan con emoción, otras con incertidumbre y muchas con una mezcla de ambas. El destete, sin duda, es una de ellas.

En este momento, pasando por mi tercer destete, otra vez llegan muchas preguntas a mi cabeza: ¿cómo sé si llegó el momento de dejar la lactancia? ¿cómo hacerlo sin afectar el vínculo tan especial que hemos construido?

Durante mucho tiempo pensé que el destete debía ocurrir de una forma específica: a cierta edad, siguiendo determinados pasos o porque alguien más consideraba que “ya era hora”. Sin embargo, con mis hijos entendí que cada proceso es único, porque cada mamá y cada bebé también lo son.

No existe una edad “correcta” para destetar. Existe el momento que mejor se adapta a las necesidades de esa familia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y continuarla, junto con una alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años o más, siempre que mamá e hijo así lo quieran. Esta recomendación reconoce que la lactancia no solo aporta nutrición, sino también regulación emocional, seguridad y cercanía.

Eso significa que el destete no debería responder a la presión social, sino a una decisión informada y respetuosa.

¿Qué es realmente el destete?

Muchas personas se imaginan el destete como un día en el que simplemente se deja de ofrecer pecho. Pero, en realidad, es un proceso gradual en el que el bebé comienza a satisfacer sus necesidades nutricionales y emocionales de otra forma.

No solo cambia la alimentación.

También cambia la forma en que mamá y bebé encuentran consuelo, descanso, conexión y calma.

Cuando entendemos esto, el proceso suele sentirse mucho más amable.

¿Cómo saber si llegó el momento?

No existe una lista universal. Sin embargo, hay señales que pueden indicar que la familia está lista para comenzar esta transición.

En la mamá

Puede que sientas que:

  • Quieres recuperar un poco más de autonomía;
  • el cansancio físico ya es muy intenso;
  • las tomas nocturnas afectan significativamente tu descanso;
  • necesitas iniciar un tratamiento médico incompatible con la lactancia;
  • simplemente sientes que tu etapa de lactancia está llegando a su fin.

Todas estas razones son válidas.

La maternidad también implica cuidar a quien cuida.

En el bebé

Algunos niños muestran señales como:

  • aceptar fácilmente alimentos sólidos;
  • espaciar las tomas de manera natural;
  • encontrar consuelo en abrazos, juegos o canciones;
  • mostrar curiosidad por comer lo mismo que el resto de la familia.

Es importante aclarar que pedir pecho con frecuencia no significa necesariamente que el bebé no esté listo para el destete. Muchas veces esa necesidad responde al deseo de sentirse acompañado, especialmente durante cambios emocionales como sueño, cansancio, nacimiento de otro hermano, etc. 

El vínculo 

Esta fue probablemente una de las mayores lecciones que me dejaron mis hijos.

Como muchas mamás, alguna vez sentí miedo que dejar de amamantar significara perder esa conexión tan especial.

Con el tiempo descubrí que el vínculo no desaparece.

Se transforma.

El apego seguro no depende exclusivamente de la lactancia. Depende de la sensibilidad con la que respondemos a las necesidades de nuestros hijos.

Un abrazo.

Un cuento antes de dormir.

Una conversación.

Todos esos pequeños momentos también construyen seguridad emocional.

La investigación en desarrollo infantil muestra que los bebés desarrollan un apego seguro cuando sus cuidadores responden de forma consistente, cálida y sensible a sus necesidades, independientemente de si reciben leche materna, fórmula o ambas.

¿Por qué muchas veces el destete resulta difícil?

Porque no solo cambia un hábito.

La lactancia cumple muchas funciones al mismo tiempo.

Para el bebé puede significar:

  • alimento;
  • regulación emocional;
  • alivio del dolor;
  • descanso;
  • contacto físico;
  • seguridad;
  • conexión con mamá.

Cuando entendemos todo lo que representa, es más fácil tener expectativas realistas.

No esperamos que un cambio tan importante sea de un día para otro.

El destete respetuoso comienza mucho antes de la última toma

Muchas familias creen que el proceso empieza el día que deciden dejar de amamantar.

En realidad, comienza antes.

Empieza fortaleciendo otros recursos para acompañar las emociones del bebé.

Algunas herramientas que pueden ayudar son:

  • Aumentar los momentos de conexión durante el día.
  • Leer cuentos juntos.
  • Salir a caminar.
  • Jugar en el suelo.
  • Cantar canciones favoritas.
  • Incluir más abrazos y contacto físico.
  • Ofrecer agua o un snack cuando la toma responde más al aburrimiento que al hambre.
  • Anticipar los cambios con palabras sencillas, especialmente si el niño ya entiende frases cortas.

Estas acciones no sustituyen la amamantada de inmediato, pero sí amplían el repertorio de formas en las que el bebé encuentra calma y seguridad.

Y eso hace que el proceso sea mucho más gradual y respetuoso.

Porque, al final, el destete no consiste solo en quitar algo; sino en acompañar el nacimiento de nuevas formas de conexión.

Herramientas para vivir un destete tranquilo y respetuoso

Después de vivir la lactancia con mis tres hijos, entendí que no existe un método perfecto para destetar. Existe el método que mejor se adapta a cada familia, al temperamento del niño y al momento que está viviendo la mamá.

Si algo me ha funcionado, tanto en casa como acompañando a otras familias desde la nutrición y la crianza positiva, es priorizar los cambios pequeños y constantes. Los bebés pueden adaptarse mejor cuando los cambios pasan de forma gradual y pueden anticiparlos.

1. Ir paso a paso

Siempre que sea posible, evita pasar de muchas tomas al día a ninguna de un momento a otro.

Una estrategia que puede facilitar el proceso es identificar primero la toma menos importante para el bebé. Muchas veces es por costumbre y no por hambre o necesidad de consuelo.

Cuando esa toma deja de hacer falta, puedes esperar varios días antes de modificar otra. Dar tiempo permite que tanto el niño como tu cuerpo se adapten de forma natural.

Sin afán, el proceso es más tranquilo. 

2. No ofrecer, pero tampoco negar

Una estrategia ampliamente recomendada por asesoras de lactancia consiste en no ofrecer el pecho de forma espontánea, pero tampoco negarlo cuando el niño lo pide, especialmente al comienzo del proceso.

Con el tiempo, muchos niños empiezan a espaciar las tomas de manera natural porque descubren otras actividades, juegos y formas de conexión.

Este enfoque es especialmente útil cuando el destete es después del primer año.

3. Crear nuevas actividades

Por ejemplo:

  • al despertar;
  • antes de la siesta;
  • después del jardín;
  • antes de dormir.

En lugar de simplemente eliminar esa toma, intenta reemplazar el momento, no solo la leche.

Puedes poner en práctica ideas como:

  • leer un cuento juntos;
  • cantar una canción;
  • abrazarse durante unos minutos, 
  • balancearse en una mecedora;
  • salir a caminar…

Con el tiempo, esas actividades también se convierten en una fuente de seguridad.

4. Nombrar las emociones

La crianza positiva nos invita a validar lo que sienten nuestros hijos, incluso cuando no podemos satisfacer todo.

Es completamente esperable que aparezcan lágrimas, frustración o rabia.

En lugar de intentar distraer inmediatamente, muchas veces ayuda poner en palabras lo que está pasando.

Frases como:

  • “Entiendo que esto es difícil para ti.”
  • “Estoy aquí contigo.”

No hacen desaparecer la emoción, pero sí ayudan al niño a sentirse acompañado.

Y sentirse acompañado cambia completamente la experiencia.

¿Qué pasa con las tomas nocturnas?

Para muchas familias, las noches son el mayor desafío.

Es importante tener presente que despertarse por la noche durante los primeros años es un comportamiento esperado desde el punto de vista del desarrollo. No siempre está relacionado con el hambre.

Los despertares pueden responder a:

  • necesidad de cercanía;
  • ansiedad por separación;
  • dentición;
  • cambios en el desarrollo;
  • enfermedad;
  • búsqueda de regulación emocional.

Si el objetivo es reducir las tomas nocturnas, suele ser útil fortalecer primero la alimentación y la conexión durante el día.

También puede ayudar que otro adulto participe en algunos despertares, si la familia cuenta con esa posibilidad.

No existe una única forma correcta de hacerlo. Lo importante es que la estrategia sea coherente con los valores y las necesidades de la familia.

Alimentación durante el destete: nutrir más allá de la leche

Una de las preguntas que más recibo como coach de nutrición es:

“Si deja la lactancia, ¿cómo me aseguro de que reciba todos los nutrientes que necesita?”

La buena noticia es que, después de los seis meses, la alimentación complementaria comienza a tener un papel cada vez más importante y, alrededor del año de vida, muchos bebés obtienen una parte significativa de su energía y nutrientes de los alimentos.

Durante esta etapa conviene ofrecer comidas variadas, sin presionar ni obligar a comer.

Nutrientes que merecen especial atención

Hierro

El hierro sigue siendo uno de los nutrientes más importantes durante los primeros años.

Puedes ofrecer con frecuencia:

  • carne de res;
  • pollo;
  • pescado bajo en mercurio;
  • lentejas;
  • garbanzos;
  • fríjoles;
  • huevo.

Acompañar estos alimentos con frutas ricas en vitamina C, como naranja, mandarina, kiwi, fresa o guayaba, favorece la absorción del hierro.

Proteínas

Las proteínas participan en el crecimiento y desarrollo.

Incluye diferentes fuentes a lo largo de la semana:

  • huevo;
  • carnes;
  • pescado;
  • yogur natural;
  • queso fresco;
  • legumbres.

Grasas saludables

El cerebro continúa desarrollándose rápidamente durante los primeros años.

Puedes poner en las comidas:

  • aguacate;
  • aceite de oliva extra virgen;
  • mantequilla de frutos secos (cuando ya hayan sido introducidos de forma segura);
  • semillas molidas, como chía o linaza;
  • pescados ricos en omega-3.

Calcio

Si el niño ya cumplió un año y no recibe leche materna, el calcio puede provenir de alimentos como:

  • yogur natural sin azúcar;
  • queso;
  • leche entera, cuando esté indicada;
  • bebidas fortificadas solo en situaciones específicas y bajo orientación profesional.

¿Y si mi hijo come muy poco?

Este es uno de los mayores miedos durante el destete.

Sin embargo, el apetito infantil cambia de un día a otro.

Es completamente normal que algunos días coman mucho y otros poquito.

En lugar de contar cucharadas, suele ser más útil observar:

  • si está creciendo adecuadamente;
  • si tiene energía para jugar;
  • si moja suficientes pañales (en los más pequeños);
  • si mantiene un desarrollo acorde con su edad.

Nuestro trabajo como adultos es poner alimentos nutritivos sobre la mesa.

El trabajo del niño es decidir cuánto comer.

Esta idea, basada en el modelo de responsabilidad compartida en la alimentación, ayuda a disminuir las luchas durante las comidas y favorece una relación saludable con los alimentos desde los primeros años.

Acompañar también las emociones de mamá

Hay algo de lo que no se habla casi cuando pensamos en el destete: las emociones de la mamá.

Con frecuencia ponemos toda nuestra atención en cómo vivirá este cambio el bebé, pero pocas veces nos detenemos a mirar lo que pasa dentro de nosotras.

Es normal sentir alivio y, al mismo tiempo, tristeza.

Es normal extrañar esos momentos de calma en los que el mundo parecía detenerse mientras tu hijo tomaba pecho.

También es normal sentir culpa, aunque hayas tomado una decisión consciente y amorosa.

Con mis tres hijos he entendido que la maternidad está llena de despedidas pequeñas. Dejamos atrás el embarazo, los primeros brazos, las primeras siestas y, para muchas, también llega el momento de despedirnos de la lactancia.

Y eso merece ser vivido con cariño.

Terminar la lactancia no significa terminar el vínculo.

¿Es necesario ofrecer fórmula después del destete?

Esta es una de las preguntas que más escucho en consulta.

La respuesta depende principalmente de la edad del niño.

Si el bebé tiene menos de 12 meses

Si el destete es antes del año de vida y el bebé no recibe leche materna suficiente, sí necesitará una fórmula infantil adecuada para su edad, salvo que el pediatra indique otra alternativa.

La leche de vaca no debe sustituir la leche materna o la fórmula antes de los 12 meses como bebida principal, porque no cubre las necesidades nutricionales del lactante y puede aumentar el riesgo de deficiencia de hierro.

Si el niño ya cumplió un año

En la mayoría de los niños sanos que crecen adecuadamente y llevan una alimentación equilibrada, no es necesario incorporar una “leche de crecimiento” o fórmula para mayores de un año.

Las principales organizaciones científicas coinciden en que una alimentación variada, junto con leche entera de vaca (cuando sea apropiada para ese niño) o la continuación de la lactancia materna, suele cubrir sus necesidades nutricionales.

Las llamadas toddler formulas pueden tener un lugar en situaciones particulares, como niños con ingestas muy limitadas o necesidades médicas específicas, pero no deberían considerarse un requisito para un desarrollo saludable.

¿Y las fórmulas orgánicas o de leche de cabra?

En los últimos años han aparecido muchas opciones con etiquetas como orgánico, clean label o leche de cabra.

Como mamá entiendo perfectamente que queramos ofrecer siempre lo mejor.

Sin embargo, es importante diferenciar entre el marketing y la evidencia científica.

Algunas marcas son reconocidas por elaborar fórmulas con ingredientes orgánicos o listas de ingredientes sencillas, entre ellas:

  • HiPP Organic
  • Holle
  • Kendamil Organic
  • Jovie
  • Nannycare

Estas opciones pueden resultar atractivas para algunas familias por el origen de sus ingredientes o por determinadas características de su elaboración.

Sin embargo, hasta el momento no existe evidencia sólida que demuestre que una fórmula orgánica o de leche de cabra sea superior para el crecimiento, el desarrollo o la salud de los niños sanos.

Lo más importante continúa siendo que la fórmula sea adecuada para la edad del bebé y que responda a sus necesidades individuales.

Si existen antecedentes de alergia a la proteína de la leche de vaca, problemas digestivos o dificultades en el crecimiento, la elección siempre debe hacerse junto al pediatra.

Alimentos que pueden ayudar durante el destete

A medida que disminuyen las tomas de leche, la alimentación cobra un papel cada vez más importante.

En casa intento que cada comida tenga una combinación de nutrientes que favorezca el crecimiento y el desarrollo.

Una guía sencilla puede ser incluir:

  • Proteínas: huevo, pollo, carne, pescado, lentejas, garbanzos o fríjoles.
  • Carbohidratos de buena calidad: papa, yuca, arroz, plátano, quinua o pasta.
  • Grasas saludables: aguacate, aceite de oliva extra virgen, frutos secos y semillas (ofrecidos de forma segura según la edad).
  • Frutas y verduras de diferentes colores, que aportan vitaminas, minerales y fibra.
  • Alimentos ricos en hierro, acompañados de fuentes de vitamina C para favorecer su absorción.
  • Agua como bebida principal entre comidas.

Más que buscar la perfección en cada plato, intento mirar el equilibrio de toda la semana.

Ese cambio de perspectiva también reduce mucho la presión.

¿Cuándo consultar con el pediatra?

Aunque el destete suele ser un proceso fisiológico, hay situaciones en las que conviene buscar orientación profesional.

Consulta si observas que tu hijo:

  • pierde peso o deja de ganar peso según lo esperado;
  • rechaza de forma persistente todos los alimentos y líquidos;
  • presenta signos de deshidratación;
  • muestra mucho cansancio o decaimiento;
  • tiene dificultades importantes para masticar o tragar;
  • el destete genera un nivel de angustia que afecta significativamente el bienestar familiar.

Pedir ayuda no significa que el proceso esté saliendo mal.

Muchas veces una pequeña orientación hace una gran diferencia.

Un mensaje para las mamás

Si hoy estás leyendo este artículo mientras dudas si llegó el momento del destete, quiero decirte algo que a mí me habría gustado escuchar.

No existe una única manera correcta de hacerlo.

La lactancia, aunque es increíble y muy especial, es solo una de las muchas formas de construir un vínculo.

Después vendrán los cuentos antes de dormir, las conversaciones en el camino al colegio, las recetas preparadas juntos, los abrazos después de un día difícil y las risas compartidas alrededor de la mesa.

El amor encuentra nuevos caminos.

Siempre.

Porque nuestros hijos no necesitan que hagamos todo perfecto.

Necesitan sentirse profundamente amados.

Y ese amor puede expresarse de infinitas formas, mucho después de la última toma.

Bueno y es normal que com9 a mí en este momento, se nos escurran las lágrimas por esa última toma (que es hoy), pero como siempre digo: Dios nos da la fuerza y no estamos solas. 

Referencias 

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Brown, A. (2017). Breastfeeding Uncovered: Who Really Decides How We Feed Our Babies? Pinter & Martin.

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Victora, C. G., Bahl, R., Barros, A. J. D., et al. (2016). Breastfeeding in the 21st Century: Epidemiology, Mechanisms, and Lifelong Effect. The Lancet, 387(10017), 475–490.