Ejercicios y actividades sencillas para estimular el habla en niños de 0-3 años en casa
Una de las preguntas que más recibo de las familias es: ¿cómo puedo estimular el habla de mi bebé? Y aunque muchas veces esperamos escuchar las primeras palabras para pensar en el desarrollo del lenguaje, la realidad es que este proceso comienza desde el nacimiento.
Durante los primeros tres años de vida, los niños atraviesan uno de los períodos más importantes para la adquisición del lenguaje. Desde la mirada Montessori, el lenguaje no se enseña mediante ejercicios, aplicaciones o tarjetas educativas, sino que se desarrolla de manera natural cuando el niño está inmerso en un ambiente rico en comunicación, respeto y conexión humana.
Por eso, si hay algo que quiero que te lleves de este artículo es esto: la mejor forma de estimular el habla de tu bebé es hablarle (mucho), todos los días y desde que nace.
¿Por qué hablarle a un bebé que parece que no entiende?
Es común escuchar frases como: “Todavía es muy chiquito para entender” o “¿Para qué le voy a explicar si es un bebé?”. Sin embargo, la ciencia y la observación de Montessori coinciden en algo fundamental y es que los bebés entienden mucho más de lo que imaginamos. Antes de poder hablar, están absorbiendo información constantemente al oír sonidos, identificar patrones, reconocer tonos de voz, relacionar palabras con acciones… así construyen poco a poco las bases de su vocabulario.
María Montessori observó que durante los primeros años los niños poseen una capacidad enorme para absorber todo lo que sucede a su alrededor y a esta característica la llamó la mente absorbente. Gracias a ella, los niños adquieren el lenguaje de forma natural simplemente por estar inmersos en un ambiente donde se habla uno o más lenguajes. Por esto, cada palabra que escucha tu bebé se convierte en una oportunidad de aprendizaje aunque todavía no pueda responderte y no sea visible.
La conversación diaria
Muchas personas piensan que estimular el lenguaje requiere materiales especiales o actividades complejas, pero en realidad, las mejores oportunidades surgen durante las rutinas cotidianas.
Personalmente, con mi bebé hablo muchísimo durante todo el día. Por ejemplo, mientras que me estoy bañando, le voy contando exactamente lo que estoy haciendo: “Ahora me voy a echar shampoo. Mira, me lo voy a echar en el pelo para limpiarlo, cuando me lo echo sale mucha espuma. Ahora voy a enjuagarlo con agua. Después voy a echarme jabón en mi cuerpo para limpiarme los brazos, la barriga, las piernas, los pies, etc.” Puede parecer algo sencillo, pero este tipo de narración expone a los niños a una enorme cantidad de vocabulario y estructuras lingüísticas.
Hago exactamente lo mismo mientras preparo el desayuno, organizo la casa, pongo ropa en la lavadora, cuando salimos a caminar, cuando tenemos un viaje, etc. También aprovecho las mañanas para contarle que día es hoy, como está el clima, que vamos a hacer en el transcurso del día, y aprovecho para hacer una oración.
Realmente no necesitamos inventar actividades especiales o complejas, sino que simplemente podemos incluir a nuestros hijos en nuestra vida diaria a través de las palabras.
Anticipar y explicar las acciones
Uno de los principios fundamentales de Montessori es tratar al niño con el mismo respeto que ofreceríamos a cualquier otra persona. Por eso, antes de levantar a mi bebé, siempre le aviso. Le digo algo como: “Voy a alzarte y te voy a llevar al cambiador para cambiarte el pañal porque veo que está muy lleno.” O: “Te voy a ayudar a sentarte para que podamos leer un libro.”
Antes de echarle crema, vestirlo o moverlo de lugar, también le explico lo que vamos a hacer. Aunque muchas veces pensamos que estas explicaciones son innecesarias, en realidad cumplen dos funciones muy importantes. Primero, ayudan al desarrollo del lenguaje porque exponen al niño a nuevas palabras y expresiones. Segundo, fortalecen la confianza y el respeto mutuo, ya que el niño sabe lo que está ocurriendo y participa de manera más consciente en las rutinas.
Si nos ponemos a pensar, si alguien nos alza y nos coge por sorpresa seguramente no nos gustaría, y por eso es tan importante desde bebés mostrarle a nuestros hijos que incluso nosotras que somos sus mamás los tratamos con respeto y les contamos todo lo que estamos haciendo o poniendo en su cuerpo.
Cantar también es una de las mejores maneras de desarrollar el lenguaje
La música tiene un impacto enorme en el desarrollo del habla. Las canciones ayudan a los niños a identificar sonidos, ritmos, patrones y secuencias de palabras. Además, fortalecen la memoria auditiva y favorecen la pronunciación.
Por ejemplo, yo en mi casa canto muchísimo y no solamente canciones infantiles. Canto canciones que me gustan a mí, canciones tradicionales, canciones familiares o cualquier melodía que forme parte de nuestro día (a veces improvisadas del momento). De hecho, siempre que sea posible, es preferible que los niños escuchen nuestra voz cantando en vez de depender exclusivamente de canciones que ponemos en una pantalla o cualquier otro dispositivo, porque nuestra voz tiene un valor emocional único.
Cuando cantamos, no solo estamos fomentando el lenguaje; también estamos creando conexión, seguridad y vínculo afectivo. No importa si crees que cantas bien o mal porque para tu bebé, tu voz es la más importante del mundo.
Leer libros desde el nacimiento
Otra práctica que recomiendo constantemente es leer libros desde los primeros meses de vida (aunque parezca que no están poniendo atención)
La lectura permite que los niños escuchen palabras que seguramente no aparecen con frecuencia en las conversaciones diarias que tenemos nosotras con ellos o con nuestros familiares. Además, los expone a diferentes estructuras del lenguaje y amplía significativamente su vocabulario.
No es necesario terminar un libro completo y tampoco es importante que el bebé se quede sentado todo el tiempo. Lo más valioso es que la lectura sea una experiencia agradable, compartida y constante. A medida que crecen, los libros también les ayudan a desarrollar la comprensión, la atención y el amor por la lectura.
Desde la pedagogía Montessori intentamos escoger libros con imágenes reales o ilustraciones sencillas y claras, especialmente durante los primeros años (por ejemplo, preferimos libros con imagenes de personas, animales, comida, antes que libros donde salen unicornios, duendes o hadas).
Hablar despacio y usar vocabulario preciso
A veces creemos que debemos simplificar excesivamente nuestro lenguaje cuando hablamos con bebés. Sin embargo, Montessori defendía el uso de vocabulario rico y preciso. Esto no significa que tenemos que usar palabras complicadas de forma forzada, sino que deberíamos nombrar correctamente las cosas.
Por ejemplo, podemos decir:
- Jirafa en vez de simplemente “animal”.
- Destornillador en vez de “herramienta”.
- Helicóptero en vez de “avión”.
- Girasol en vez de simplemente “flor”.
Esto es importante porque los niños tienen una capacidad muy grande para absorber vocabulario nuevo y deberíamos aprovechar cada oportunidad para introducirlos a palabras nuevas para que en el momento en el que estén listos para hablar, tengan un lenguaje amplio y preciso.
Cómo estimular el habla según la edad
Aunque el lenguaje se desarrolla de forma natural cuando los niños crecen en un ambiente rico en comunicación, existen algunas formas sencillas de acompañar este proceso según la etapa en la que se encuentren. Desde la filosofía Montessori, el objetivo nunca es acelerar el desarrollo, sino ofrecer las experiencias adecuadas para que cada niño despliegue su potencial a su propio ritmo.
De 0 a 12 meses
Durante estos primeros meses, tu bebé está absorbiendo constantemente los sonidos de su entorno. Aunque todavía no es capaz de hablar, su cerebro está trabajando constantemente para comprender el lenguaje.
Algunas ideas prácticas:
- Háblale durante las rutinas diarias explicándole lo que haces.
- Mantén contacto visual cuando le hables.
- Responde a sus sonidos y balbuceos como si estuvieran teniendo una conversación.
- Cántale todos los días.
- Nombra las personas y objetos que forman parte de su entorno.
- Cuéntale lo que sucede a su alrededor mientras pasean o están en casa.
En esta etapa no se trata de enseñarle palabras, sino de ofrecerle una gran cantidad de lenguaje real y significativo.
De 12 a 18 meses
Tu bebé va a empezar a mostrar más interés por las personas, los objetos y todo lo que ocurre a su alrededor. También va a empezar a comprender muchas más palabras de las que puede expresar.
Ideas prácticas:
- Nombra los objetos que observa y coge.
- Usa vocabulario preciso.
- Lee libros con fotografías o imágenes realistas.
- Juega a señalar y nombrar objetos del ambiente.
- Describe lo que observan durante los paseos en el carro o el coche.
- Dale tiempo para responder con gestos, sonidos o expresiones faciales.
Este es un momento para seguir enriqueciendo su vocabulario receptivo, es decir, todas las palabras que comprende aunque todavía no pueda decirlas.
De 18 a 24 meses
Durante el segundo año suele producirse una explosión lingüística. Muchas familias se sorprenden al ver cuántas palabras nuevas aparecen en pocos meses.
Ideas prácticas:
- Amplía sus frases sin corregirlo constantemente.
- Si dice “agua”, puedes responder: “Sí, quieres más agua fría”.
- Lee los mismos libros una y otra vez si así lo pide.
- Canta canciones con movimientos y gestos.
- Inclúyelo en conversaciones familiares.
- Ofrécele opciones nombrándolas claramente: “¿Prefieres comer banano o manzana verde?”
Desde Montessori buscamos evitar los interrogatorios constantes como por ejemplo “¿qué es esto?” y más bien preferimos ofrecer lenguaje de manera natural y respetuosa.
De 2 a 3 años
A esta edad los niños comienzan a ser capaces de usar frases más largas y muestran un gran interés por comunicarse.
Ideas prácticas:
- Mantén conversaciones durante las comidas y las rutinas diarias.
- Háblale sobre lo que hicieron ayer o sobre lo que harán mañana.
- Cuéntale historias reales de la familia.
- Introduce vocabulario nuevo relacionado con sus intereses.
- Lean cuentos más complejos y comenten juntos las imágenes.
- Escucha con atención lo que intenta comunicar.
Más que enfocarnos en que pronuncien perfectamente cada sonido, el objetivo es que sientan que sus ideas tienen valor y que la comunicación es una herramienta gigante para conectar con los demás.
¿Por qué limitar las pantallas?
Uno de los aspectos más importantes para el desarrollo del lenguaje es la interacción humana directa. Los niños aprenden mejor el lenguaje a través del contacto directo con personas reales que responden a sus señales, expresiones y necesidades. Por esta razón, la filosofía Montessori recomienda limitar al máximo la exposición a pantallas durante los primeros años de vida y priorizar las experiencias reales.
Ningún video puede reemplazar una conversación cara a cara y ninguna aplicación puede reemplazar la riqueza lingüística de una interacción humana auténtica. Cuando somos nosotras las que hablamos, cantamos, leemos y respondemos a nuestros hijos, estamos creando las condiciones ideales para que el lenguaje florezca de manera natural.
Ahora bien, yo soy fiel creyente de que tampoco se debe prohibir algo del todo. Si vas en el carro, estas cansada y quieres poner música un ratico hazlo… solo intenta que tu voz sea el “canal” principal de comunicación con tu bebe.
¿Y si ya tiene 2 años y no dice muchas palabras hay que preocuparse?
Yo he tenido estudiantes que hablan como loros mojados a los 18 meses y otros que solo dicen “mamá y papá” a los 2 años. Cada niño desarrolla el lenguaje a su propio ritmo. Lo más importante es evitar comparar este proceso con el de otros niños… tu sigue ofreciendo diariamente un ambiente rico en comunicación, respeto y conexión y veras que su explosion del lenguaje va a llegar cuando esté listo.
- Habla con tu bebé aunque todavía no responda.
- Cuéntale lo que haces.
- Léele libros.
- Cántale canciones.
- Explícale lo que pasa a su alrededor.
- Invítalo a participar en tu vida cotidiana.
Porque cada palabra que escucha hoy está construyendo el lenguaje que va a usar mañana. Además, lo más especial de todo es que, mientras ayudas a desarrollar su vocabulario, también estás fortaleciendo algo igual de importante que es el vínculo entre ustedes.
Las conversaciones que tienes con tu bebé hoy tienen mucho peso no solo en el desarrollo de su lenguaje sino que son una inversión en su desarrollo, su confianza y su relación contigo para toda la vida.

Escrito por:
Carolina Calderón
Psicóloga y Guía Montessori
Referencias
Montessori, M. (1995). The absorbent mind. Henry Holt and Company. (Trabajo original publicado en 1949).
Montessori, M. (1967). The discovery of the child. Fides Publishers.
Montessori, M. (1970). The child in the family. Avon Books.






