Una guía práctica para recuperar energía, fortalecer tu alimentación y cubrir tus necesidades nutricionales durante la maternidad, sin dietas extremas ni complicaciones.

Por María Gómez, coach de nutrición y mamá de 3

Despertar a las tres de la mañana con un bebé en brazos, los ojos pesados y el cuerpo pidiendo descanso es una escena que muchas mamás conocemos perfectamente. Durante los primeros meses, dormir poco, adaptarnos a una nueva rutina y recuperarnos del embarazo y el parto pueden dejarnos sin energía.

Aunque ningún alimento puede compensar por completo una noche sin dormir, una buena alimentación después del embarazo puede ayudarnos a cubrir las necesidades del cuerpo y afrontar esta etapa con mejores recursos.

En mi primer posparto me tuve que enfrentar a una depresión posparto, un momento en el que preparar una comida equilibrada parecía una tarea enorme. Con mis siguientes hijos, la parte emocional fue diferente, pero tener más niños que cuidar y dormir poco volvió a poner a prueba mis hábitos.

Con el tiempo entendí que cuidarme no era algo que debía hacer cuando todo lo demás estuviera resuelto, sino que debía ser una prioridad en todo momento.

Por eso, en esta guía encontrarás ideas sencillas sobre qué comer después del embarazo para apoyar tu recuperación, mantener una alimentación variada y hacer más llevaderos esos días en los que apenas tienes tiempo para sentarte a comer.

¿Por qué cuidar la alimentación en el posparto?

Después del parto, tu cuerpo continúa recuperando. Hay tejidos que necesitan repararse, las hormonas están cambiando y tu rutina puede ser completamente diferente a la que tenías antes.

Si además estás amamantando, tu organismo utiliza energía y nutrientes para producir leche.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que las mujeres que dan el pecho suelen necesitar unas 330 a 400 calorías adicionales al día respecto a lo que consumían antes del embarazo, aunque las necesidades individuales varían según factores como la edad, el índice de masa corporal, la actividad física y el tipo de lactancia (Centers for Disease Control and Prevention[CDC],2026).

Una alimentación saludable, puede construirse a partir de alimentos cotidianos: proteínas animales, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, lácteos, nueces y semillas.

Proteína: un básico en cada comida

Cuando el día gira alrededor de pañales, tomas, brazos y noches interrumpidas, es fácil pasar horas sin comer y terminar picando lo primero que encontramos.

Incluir proteína en tus comidas puede ayudarnos a crear platos más completos y saciantes.

Además, las proteínas aportan aminoácidos que el organismo utiliza para mantener y reparar tejidos.

Para medir la cantidad de proteína, sin necesidad de contar calorías o gramos, podemos usar nuestras manos. Aproximadamente un “puño” o dos, necesitamos por comida principal.

Hierro

El cansancio es prácticamente parte del vocabulario del posparto, pero no todo agotamiento debe atribuirse a las noches sin dormir.

La pérdida de sangre durante el parto puede contribuir a la anemia posparto, que provoca cansancio, debilidad o mareos. La Organización Mundial de la Salud(OMS)señala que la suplementación oral con hierro, sola o combinada con ácido fólico, puede administrarse durante 6 a 12 semanas después del parto en contextos donde la anemia durante el embarazo constituye un problema de salud pública(OMS,2023).

Esto no significa que todas las mujeres deban tomar hierro por su cuenta. Si sufrimos de cansancio intenso, mareos u otros síntomas que nos preocupan, consultar con un profesional de la salud para evaluar nuestras necesidades es importante.

Desde la alimentación puedes obtener hierro de carnes, pescado, huevos, lentejas, frijoles, garbanzos, tofu y alimentos fortificados.

En las fuentes vegetales, combinar hierro con vitamina C puede favorecer su absorción. Prueba, por ejemplo, unas lentejas con tomate y pimiento o unos frijoles acompañados de verduras y limón.

Yodo, colina y vitamina B12: pequeños nutrientes con un papel importante

Durante la lactancia, algunos micro nutrientes como el yodo y la colina participan en funciones esenciales del organismo y las necesidades de ambos aumentan durante la lactancia. Los huevos, los lácteos, algunos pescados, las carnes y las legumbres son algunos ejemplos (CDC, 2026).

La vitamina B12, si llevas una alimentación vegetariana o vegana es esencial. En estos casos, conviene consultar con un profesional de la salud para evaluar la alimentación y la posible necesidad de suplementos (CDC,2026).

Pescado: una buena opción para tu alimentación

El pescado combina proteína con nutrientes como los ácidos grasos omega-3.

La FDA y la EPA recomiendan que las mujeres que están amamantando consuman 2 a 3 porciones semanales, equivalentes a unas 8 a 12 onzas, escogiendo los que son bajos en mercurio (U.S. Food and Drug Administration [FDA] & U.S. Environmental Protection Agency [EPA], 2024).

Entre las opciones recomendadas se encuentran pescados como salmón, sardinas, trucha, camarones y tilapia.

Una idea de comida sencilla: salmón al horno con papas y verduras. Puede aportar varios grupos de nutrientes sin requerir una preparación complicada.

Carbohidratos: energía para el día a día

Si alguna vez has pensado que necesitas eliminar los carbohidratos para comer mejor después del embarazo, puedes respirar tranquila.

Granos, cereales integrales, yuca, plátano, papa, maíz, pan y pasta pueden formar parte de una alimentación equilibrada. Los cereales integrales y las legumbres, además, aportan fibra.

En lugar de eliminar un grupo completo de alimentos, intenta combinar diferentes componentes.

Por ejemplo:

Avena + yogur + fruta + nueces o Arroz + frijoles + verduras + aguacate

Son combinaciones sencillas que aportan diferentes nutrientes y pueden adaptarse a lo que tengas disponible en casa.

P.D.:comer proteína, verdura y/o grasa saludable antes de comer cualquier tipo de carbohidrato, ayuda a controlar los picos de azúcar en la sangre.

Grasas saludables

Las grasas también forman parte de una alimentación saludable. El aguacate, el aceite de oliva extra virgen, las nueces, las semillas y el coco son algunos ejemplos.

No necesitamos añadir grandes cantidades. Un puñado de nueces, unas semillas sobre el yogur o un poco de aguacate en una tostada pueden enriquecer una comida.

Más que pensar en alimentos “buenos” o “malos”, busca variedad y equilibrio a lo largo del día.¿Qué papel tiene la salud intestinal?

Después del embarazo, es normal que la alimentación y la digestión cambien. El estrés, las modificaciones en la rutina y determinados medicamentos también pueden influir en el funcionamiento intestinal.

La microbiota ha despertado mucho interés en la investigación sobre el posparto. Una revisión sistemática publicada en 2023 encontró cambios en la microbiota intestinal materna durante esta etapa, pero también señaló que todavía existe información limitada sobre cómo esos cambios afectan directamente a la salud de la madre (Weerasuriya et al., 2023).

Por eso, no necesitamos comprar suplementos o productos que prometan “reparar” tu microbiota. Una estrategia más sencilla es aumentar la variedad de alimentos vegetales que consumes.

Avena, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y semillas aportan diferentes tipos de fibra.

También podemos incluir yogur natural u otros alimentos fermentados si los toleramos bien.

Hidratación:

Si estamos amamantando, mantener una hidratación adecuada es importante. Una estrategia sencilla es tener un “termo” cerca del lugar donde normalmente damos de comer al bebé.

El agua puede ser nuestra bebida principal durante el día. También puedes obtener líquidos de alimentos como frutas, verduras y sopas.

Alimentos para tener energía cuando no tenemos tiempo

La mejor alimentación para una madre ocupada es aquella que realmente puede llevarse a la práctica.

Cuando tenemos a un bebé pequeño, quizá no tengamos tiempo para preparar tres comidas desde cero. Por eso, tener algunos alimentos listos puede marcar una gran diferencia.

Cocinar una vez y comer varias. Cuando preparo arroz, pasta, quinoa, legumbres o pollo, aumento las cantidades y guardo porciones para otros días.

Tener alimentos de emergencia. Yogur, fruta, huevos cocidos, frutos secos, hummus, queso, pan integral o conservas de pescado pueden resolver una comida en minutos.

Combinar lo que ya tenemos. No necesitamos seguir una receta. Una papa cocida puede acompañarse con huevo y verduras. Unas lentejas pueden convertirse en una ensalada. Un yogur pueden acompañar un desayuno con avena y fruta.

Preparar snacks donde los necesitemos. Si sueles tener hambre durante las tomas nocturnas, deja cerca alimentos fáciles de comer, como una fruta o un puñado de frutos secos.

¿Y qué pasa con las dietas para mamás?El deseo de perder el peso ganado durante el embarazo es comprensible. Sin embargo, someterte a restricciones fuertes justo después del parto puede hacer más difícil cubrir tus necesidades nutricionales.

Especialmente durante la lactancia, conviene evitar dietas extremas y centrarse primero en comer suficiente y con variedad.

Nuestro cuerpo acaba de atravesar un embarazo y un parto, necesita recuperarse poco a poco.

Una alimentación saludable no tiene que ser perfecta

Quizá algunos días desayunes huevos con fruta y otros acabemos comiendo una tostada mientras sostenemos al bebé.

Habrá días de verduras y comida casera, y otros en los que recurriremos a un plato preparado o pediremos comida.

Eso no significa que estemos fallando.

La maternidad saludable no consiste en seguir una dieta perfecta. Se trata de desarrollar hábitos saludables que podamos mantener incluso durante las semanas más caóticas.

Empezar por lo básico: comer con regularidad, incluir alguna fuente de proteína, incorporar frutas y verduras, escoger alimentos ricos en fibra, prestar atención al hierro y a otros micronutrientes importantes y mantener agua cerca.

La atención posparto también debe cuidar tu salud física, mental y emocional. El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) considera las primeras 12 semanas después del parto un periodo importante para valorar la recuperación física y el bienestar mental y emocional de la madre (ACOG, s. f).

Y después de tres hijos, entendí que una mamá que se cuida, come bien y descansa, tiene mucha más energía para cuidar a su bebé y ser su mejor versión.

Escrito por:

Maria Gómez

Coach de Nutrición

Referencias

American College of Obstetricians and Gynecologists. (s. f.). My postpartum carechecklist ACOG — My Postpartum Care Checklist

Centers for Disease Control and Prevention. (2026, March 27). Maternal diet andbreastfeeding.

CDC — Maternal Diet and Breastfeeding U.S. Food and Drug Administration, & U.S. Environmental Protection Agency. (2024).

Questions & answers from the FDA/EPA advice about eating fish for those who might become or are pregnant or breastfeeding and children ages 1 to 11 years. FDA/EPA — Advice About Eating Fish

U.S. Food and Drug Administration. (2021). Advice about eating fish. FDA — Advice About

Eating FishWeerasuriya, W., Saunders, J. E., Markel, L., Ho, T. T. B., Xu, K., Lemas, D. J., Groer, M. W., &

Louis-Jacques, A. F. (2023). Maternalgut microbiota in the postpartum period: A systematic review. European Journal ofObstetrics & Gynecology and Reproductive Biology, 285, 130–147.

https://doi.org/10.1016/j.ejogrb.2023.03.042P

PubMed World Health Organization. (2023). Iron supplementation with or without folic acid to reduce th risk of postpartum anaemia. WHO — Iron supplementation in the postpartum period

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